Globalización de la crisis capitalista

El Lehman Brothers se declaró en quiebra y puso los titulares de la prensa internacional, pero los miles de ahorristas e inversionistas que perdieron sus ahorros fueron ignorados en esta noticia. Nuevamente, las víctimas son invisibles.

Por Diario La Primera | 18 set 2008 |    

Pero claro, los autores de este desastre financiero siguen arriba, no han empobrecido. Ni siquiera han dejado de ser millonarios, aunque con sus decisiones hayan empobrecido a muchos que les depositaron su confianza.

El colapso del cuarto banco más poderoso de Estados Unidos indica la profundidad de la crisis que vive la economía norteamericana. El Lehman reportó pérdidas multimillonarias en inversiones hipotecarias, la Bolsa de Nueva York registra severas caídas desde el 11 de setiembre del 2001, la mayor empresa de corredores bursátiles del mundo, Merrill Lynch, está siendo vendida al Bank of America, y la principal aseguradora mundial, American International Group (AIG), está en la búsqueda de salvavidas, además se agudiza una crisis de crédito que amenaza al sistema financiero mundial. Las cifras de esta crisis son astronómicas y la intervención estatal para salvar la inversión privada es impúdica con el libre mercado.

Por la guerra de Irak, que evaporó miles de millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos y por las multimillonarias subvenciones del gobierno de Bush, para salvar de la quiebra a entidades hipotecarias como Fannie Mae y Freddie Mac a las que ayudó a desprenderse de sus hipotecas basura, que fueron gigantescos “negocios” para los grandes bancos y aseguradoras, cientos de miles de despedidos deambularán viendo desplomarse las torres gemelas del sueño americano.

Si cuando hace 158 años Henry, Enmanuel y Mayer Lehman fundaban en Montgomery (Alabama, Estados Unidos) el banco de inversión Lehman Brothers, que llegó a convertirse en la cuarta entidad financiera de su país, hubieran soñado que su banco protagonizaría una de las mayores quiebras, con una deuda acumulada de 613,000 millones de dólares, seguro que despertarían con rabia, más aún si se enteran que es el tercer banco de inversión que desaparece o cambia de manos en seis meses en el país que los vio nacer.

Esta crisis, en un contexto en que los Estados Unidos están perdiendo liderazgo mundial, mientras China, la India, Rusia, Brasil e Irlanda lo están ganando, promete cambios radicales que no serán el fruto principalmente de caudillos, líderes, programas ni partidos, sino de procesos históricos y sociedades civiles activas, convencidas de la necesidad del cambio.

De esta situación, por lo menos, sacamos un nuevo mapa político mundial. Ojalá que sea mejor.


    Carlos Urrutia

    Carlos Urrutia

    Opinión

    Columnista