Gestionar la movilidad urbana

El acceso a un nuevo modelo de movilidad segura, eficiente, económica y de calidad no debe ser un sueño de opio para los limeños y no debemos dejar que los pesimistas de siempre capturen nuestra atención.

Por Diario La Primera | 10 ago 2010 |    

Es tan importante como la calidad del aire que respiramos y también se sustenta en la optimización de nuestro tráfico, entre otras acciones no menos importantes. Luego de contar en los últimos ocho años con diez Gerentes de Tránsito Urbano en la Municipalidad de Lima (el último es el actual aspirante a la alcaldía de Surco que cerró esta lista somera ya que él la inauguró muchos años atrás y dobleteó en este fallido intento), lo cual constituye una burla total a la ciudadanía y una validación de la ineficacia del alcalde Castañeda en esta materia, la de no haber podido conformar un equipo profesional en esta gerencia, tan vital y técnica con criterios de intermodalidad equilibrados, es decir combinando modelos sensatos, cumplibles en el transporte público urbano limeño, como también el manejo adecuado de la peatonalidad (ocho años tuvieron y no hicieron prácticamente nada en su beneficio, los puentes peatonales no son la única solución). No sólo es el concreto y el asfalto, los puentes, etc, existen estrategias sencillas que aplicadas empezarían a solucionar de menos a más, los graves problemas de la movilidad en la ciudad de Lima. Rutas de movilidad no motorizada, empezando por Lima cuadrada y luego ampliándose a sus distritos, para replicar este modelo, asimismo, estacionamientos de vehículos privados selectivos y masivos (acostumbrar a los ciudadanos a caminar más). Racionalizar de inmediato la telaraña de rutas de los micros y combis. Cumplir con la norma de suprimir cuatrocientos metros de distancia por donde pasa el Metropolitano a las actuales líneas urbanas. Estas pequeñas acciones se deberían estar tomando en estos últimos tres meses de gestión de Castañeda para aliviar el PROBLEMÓN que le dejará a su sucesor o sucesora. Hasta mañana.

    Federico Battifora