Geopolítica de la amazonía

Tradicionalmente el centro del poder en el Perú se situó de espaldas a la amazonía. Ello no ha variado hasta hoy. Entretanto, por diversas razones de orden epocal, esta región ha pasado a constituir hoy en día uno de los centros geopolíticos del planeta, condición que tenderá a acentuarse en las próximas décadas. Ciertamente algunas de las mayores tensiones y contradicciones que proyecta este siglo tienden a centrarse en esta región del mundo, lo cual contrasta con el trato displicente que los gobiernos de turno le otorgan, cuando no se hallan activamente empeñados en debilitar la soberanía estatal en esa región, como ocurre ahora con la profusa concesión de tierras a grupos de poder vinculados directa o indirectamente a intereses foráneos, proyecto en el que el entreguismo de García Pérez fue momentáneamente derrotado por la movilización de los pueblos amazónicos, en lo que constituye hasta la fecha la más neta derrota política de este gobierno.

| 10 febrero 2009 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 870 Lecturas
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Una mirada de alcance estratégico, como la que correspondería se ejerza desde el centro del poder estatal, debería prestar atención a las implicancias a futuro que puede traer consigo la concesión de enormes extensiones de territorio amazónico al capital transnacional. A estas alturas no hay duda de que al igual que la energía, los alimentos, bosques y sobre todo el agua dulce constituyen recursos decisivos en un mundo en el que se avizoran ya límites en cuanto a las condiciones de posibilidad de la persistencia de la vida humana. Es altamente probable que las guerras del futuro próximo tengan como uno de sus principales móviles el control de las fuentes acuíferas, como lo será el acceso a las tierras cultivables y de bosque. Ello tiene que ver tanto con la situación demográfica (pronto seremos más de seis mil millones de seres humanos… Hace un siglo la población mundial no llegaba a la cuarta parte), como con los hábitos depredadores de vida que promueve el productivismo (y consumismo) capitalista. Conscientes de ello, los poderosos se hallan empeñados en apropiarse de territorio: Corea del Sur, tiene ya, compradas en otros países, extensiones de territorio superiores a sus propias tierras cultivables (en esa tendencia, Daewoo se hizo en noviembre del año pasado de la mitad de tierras cultivables de Madagascar); China posee compradas 2,09 millones de hectáreas en el extranjero (especialmente en el África); Arabia Saudí, 1,61 millones; un grupo sueco compró medio millón de hectáreas en Rusia. La amazonía no escapa a esa tendencia…

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Zenón Depaz Toledo

Opinión

Columnista