Gaza: De las armas a las almas

Uno de los grandes desafíos de Barack Obama es terminar con las políticas guerreristas de Bush y rechazar la masacre israelí en la Franja de Gaza. El presidente electo ya es criticado por su silencio, aunque ha dicho que el próximo día 20 se "implicará de manera activa y consistente" en este conflicto.

| 08 enero 2009 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores |780 Lecturas
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Poco va a ayudar Israel a Obama, más va a pesar su compromiso militar de proteger intereses estadounidenses en el mundo árabe y garantizar su libre acceso al petróleo en esa zona del planeta, del cual también viven Israel y su arrogancia.

Después del criminal bombardeo israelí de una escuela gestionada por Naciones Unidas, en el campo de refugiados de Yebalia, el repudio internacional a las masacres israelitas ha obligado a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, a hablar en la ONU de alto el fuego.

El presidente palestino, Mahmud Abás, ha instado ante la ONU al levantamiento del bloqueo de Gaza y al despliegue de observadores internacionales, pero, para variar, EEUU impidió, el sábado pasado, que el Consejo de Seguridad emita una declaración por el cese de la violencia.

Tampoco contribuye a la paz el silencio cómplice de la Comunidad Internacional, que reacciona con más urgencia para salvar bancos y empresas transnacionales que seres humanos, y que se lava las manos ante la destrucción salvaje de un territorio con sus habitantes y sus bienes, sus hospitales, escuelas y mezquitas.

También, por cierto, es imperdonable la torpeza de Hamas que no entendió que su victoria democrática sobre Al Fatah, en 2006, obligaba a trabajar por el bienestar, la prosperidad y la paz de su pueblo y no por continuar bombardeando Israel con cohetes de fabricación casera y desangrando al pueblo palestino en una guerra, cruel e inhumana, en la que mueren 100 palestinos por dos israelitas.

¿Podrá Obama terminar con el guerrerismo irracional de Bush y de Israel, podrá hacer entrar en razón y en el siglo veintiuno a Hamas, convencer a sus paisanos que tiene que asegurar el bienestar de la gente más que de los bancos y que eliminar los miedos de su pueblo a nuevas quiebras masivas, y a perder sus casas y sus empleos?

¿En verdad, no hay solución militar para Gaza, sino solución política. Y para esto es mejor trabajar con las almas que con las armas?

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Carlos Urrutia

Carlos Urrutia

Opinión

Columnista