Gas y energía

El 02/02/09, en varios diarios apareció un aviso donde una empresa pide que le vendan gas, indicando haber invertido 145 millones de dólares en la adquisición de una central térmica a gas de tipo ciclo combinado (la tecnología reclamada por el MEM).

| 03 marzo 2009 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 870 Lecturas
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Imagino las argumentaciones que habrán dado los ejecutivos a sus accionistas, para explicarles por qué compraron una planta para gas, sin tener asegurado el gas. Más de una empresa ha pasado por esas incómodas explicaciones.

No les habrá quedado más que decir que actuaron de buena fe, siguiendo los discursos que promovían “el cambio de la matriz energética”, “la masificación del gas” y tantas otras expresiones de que nos sobraba gas y que deberíamos usarlo en todo. Así se dijo a los mandatarios y empresarios que nos visitaron durante la APEC 2008, al invitarlos a invertir en el país.

¿Cuál es la situación del sistema eléctrico nacional? Su parque generador tiene un nivel de reserva muy por debajo del mínimo establecido por el Regulador, causando esporádicos racionamientos, con tendencia a intensificarse. Sabiendo que no puede confiar en el gas, busca volver a la hidroenergía, cuyos proyectos necesitan cerca de una década para materializarse. Y ¿entre tanto? ¿Utilizamos el gas que irresponsablemente se asignó a la exportación? O ¿volvemos al diesel y encarecemos sensiblemente la tarifa eléctrica, disminuyendo la competitividad de las empresas, cuando éstas están postergando inversiones y tienen que acudir a reducción de salarios y despidos para reducir costos, dentro un adverso contexto social y económico?

En Camisea, los hechos son:

• Pluspetrol se niega a atender nuevos requerimientos de consumo de gas dentro del Perú, arguyendo falta de capacidad de Camisea;

• Más del 50% de la capacidad de producción de gas está destinada a la exportación;

• Esta situación solo ha sido posible por el cambio del marco legal y contratos de Camisea, ocurridos entre 2002 y 2005;

• Los nuevos consumos deberán ser atendidos por reservas que están por encontrar (se menciona el año 2014); no se trata de reservas encontradas pendientes de desarrollo;

• Si hubiese éxito, el nuevo gas tendrá precios libres, cuyo techo sería la paridad de importación, como en el petróleo.

• Hasta entonces, la nueva electricidad será producida con diesel, con inevitable incremento de tarifas.

• Las autoridades postulan que el tema sólo le compete al mercado y se resuelve con optimismo; tienen el don de adivinar reservas.

Es kafkiano contemplar como se niega el suministro de gas natural al mercado interno, porque las reservas de gas –así como la capacidad de instalación para su procesamiento y transporte– están comprometidas con la exportación. Hasta el gasoducto cofinanciado vía el artículo 2º del D.S. 046-2002-EM por los consumidores nacionales, les rehusará prioridad en favor de la exportación. Cuesta creer que 2 gobiernos sucesivos hayan sido tan ciegos y sordos, contribuyendo a tejer la soga que nos podrá ahorcar. Sin nada que lo sustente, el DS 050-2005-EM, declaró “Que, la exportación de Gas Natural Licuado es de suma importancia para el desarrollo de la industria del Gas Natural”. Sería interesante escuchar la opinión del Banco Mundial y el BID frente a lo que entienden por desarrollo de un país. Ellos concedieron los créditos; seguramente indicarán que por insistencia del gobierno peruano. Si gobiernos y agencias de crédito hubiesen sospechado que nos dejarían sin gas, al menos por el costo político que eso les debiera representar, lo habrían pensado dos veces.

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Carlos Herrera Descalzi

Opinión

Columnista

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