García lo hizo bien

Los periodistas no se equivocan cuando captan lo más noticioso de un discurso.

Y todas las agencias de noticias importantes encontraron que el término “repulsivas” fue el más atractivo en el discurso de ayer del presidente de la República.

| 17 noviembre 2009 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Associated Press, por ejemplo, tituló así su largo despacho fechado en Lima:

“Perú: García acusa a Chile de “repulsivas” prácticas de espionaje”.

La France Presse encabezó de modo semejante la jornada:

“Perú: Alan García rechaza “actos repulsivos” de Chile en caso de espionaje”.

Reuters, quizá la más importante agencia noticiosa del mundo, tampoco desdeñó el suculento bife del fraseo presidencial:

“Perú dice que caso de espionaje de Chile es repulsivo”.

La BBC de Londres, más discreta, ponía como primera noticia la foto de García y este titular:

“García: Atentado contra la soberanía”.

El despacho del corresponsal del diario “El País”, de España, venía con este encabezado: “Una novela de espías que indigna a los peruanos”.

El portal del diario “El Mundo” prefirió como titular principal esta cabal síntesis de lo sucedido:

“García: es un acto repulsivo de espionaje de un sector pinochetista”. Y la crónica de su corresponsal Beatriz Jiménez incluyó el video con la intervención de once minutos del presidente peruano.

Entrada la noche, no cabía duda: la reacción del gobierno del Perú había cundido como noticia protagónica en todo el mundo. Y las precisiones que se detallaban en cada texto –las casas, las transacciones, los correos del espía- suprimían las primeras incredulidades.

Hizo bien García en denunciar ante la opinión pública global esta felonía. Hizo bien en llamar repulsivas a esas prácticas y, al mismo tiempo, en convocar a la serenidad y en apelar a una instancia como la Interpol –lo mismo que hizo Uribe con la computadora de Raúl Reyes- para que compruebe la acusación y calibre las piezas del expediente.

Chile se ha quedado cogido en la trampa del zorro. Sus analistas pensaron que si el Perú descubría la red de espionaje montada en Lima no diría nada de pura vergüenza. No se esperaron la denuncia pública y esta ira reunida más allá de las camisetas.

Chile nos ha hecho un favor. Al menos por un momento –un momento iluminado- nos hemos sentido nación, país, proyecto de todos. Por un momento, al menos, hemos sentido que hay una herida que a todos nos concierne.

La indignación presidencial no es demasiado diferente a la que hemos venido sintiendo muchísimos peruanos respecto del lacayismo chilenófilo de algunos de sus ministros vigentes.

Y ahora que el doctor García ha llamado repulsivo a lo hecho por el “hermano país” (al-que-no-hay-que-temer-si-se-molesta), yo quiero, con la humildad del caso, contribuir al sentimiento nacional que sacude Palacio de Gobierno mostrando una de las fotos que acompañan esta columna.

En la página que hemos adjuntado verán imágenes de la reciente celebración de los diez años de LAN en el Perú. En la tercera foto del lado derecho –contando de arriba hacia abajo- apreciarán algo que parece de lo más común: cuatro personajes con el dedo pulgar hacia arriba en señal de victoria, sincronía y compañerismo.

De izquierda a derecha figuran Emilio Rodríguez Larraín, presidente del directorio de Lan-Perú; Enrique Cornejo Ramírez, ministro de Transportes y Comunicaciones del Perú; Jorge Awad, presidente del directorio Lan Airlines; y Jorge Vilches, gerente general de Lan-Perú.

La fiesta fue en el Museo de Osma y a todo dar.

Lan tenía por qué celebrar: el Perú la había tratado con mayor afecto que el distante y liberal gobierno chileno. Con mayor afecto y mayores prerrogativas y exoneraciones casi de escándalo (como que los pilotos militares chilenos puestos a volar la flota en cielos peruanos no requiriesen de visa de trabajo).

¿Pero qué hacía el ministro Cornejo celebrando con Lan y con su dedito pulgar erecto?

¿No es que Cornejo dirige el sector que fiscaliza a Lan? ¿No debe un ministro de Transportes mantener una distancia decente respecto de las empresas que debe de supervisar?

¿No es repulsivo que un funcionario del gobierno peruano se ponga la camiseta de una empresa que debería de competir en iguales condiciones?

Las fotos fueron publicadas por la revista oficial de Lan. Cuando “El Comercio” dio cuenta de la fiesta en sus páginas sociales no incluyó, piadosamente, la foto de este Cornejo tan parecido al roto Quesada.

Es que todos sabemos lo que pesa don Emilio Rodríguez Larraín, casado con la guapísima Milagros Miró Quesada, en algunas decisiones del diario decano del Perú.


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César Hildebrandt

Opinión

Columnista