García y el desmentido

“Agregó, incluso, que si Roxanne Cheesmann está embarazada debe ser porque tuvo relaciones con otra persona”, testimoniaba, hasta muy entrada la tarde, la edición digital de Perú 21 aludiendo al presidente de la República.

| 30 octubre 2009 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.9k Lecturas
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La frase, escuchada por cientos de miles en directo durante una conferencia de prensa transmitida por Radio Nacional y luego borrada piadosamente por casi todos los portales noticiosos, me dejó estupefacto.

¿Pretendía hacer una broma de humor negro el señor Presidente? ¿Cómo se puede decir eso de quien es no sólo la madre de su último hijo sino la pareja vigente y elegida? ¿Cuál es la frontera entre la grosería y el guiño de la intimidad? ¿Entre el poder y la varonil delicadeza?

Entiendo, por lo que pude obtener de algún allegado, que a la señorita Cheesmann el dicho presidencial la ha disgustado profundamente. No era para menos.

La frase fue lanzada en la misma reunión en la que el doctor García pidió “perdigonear” a los barristas furiosos y donde anunció que él mismo encabezaría el proceso de acopiar firmas para llegar a un referéndum en torno al voto facultativo y a la renovación congresal –lo que implica una muy inoportuna declaración de guerra al poder legislativo-.

Poco antes, García había irrumpido en RPP y había desmentido la falsedad de la versión que le atribuyó la inminencia de su séptima paternidad. Y en ese punto dijo la verdad.

Lo que no pudo desmentir fue la separación de facto de su esposa, Pilar Nores, que ha decidido tomar distancia luego de intentar, por todos los medios, vivir en una relativa armonía.

“En mi relación personal con mi esposa... cada uno tiene derecho a llevar sus relaciones como la pareja misma lo promueve o lo genera”, dijo García enrevesadamente.

Lo cierto es que el doctor García parece haber optado por hacer una discreta vida en común con Roxanne Cheesmann y eso fue lo que determinó el alejamiento de su esposa.

Lo extraño es que, según todos los testimonios que este cronista ha podido recoger, al presidente de la República lo sorprende y desestabiliza que la señora Nores haya adoptado una actitud que, a la luz de los hechos, parece lógica y hasta atinada.

“Pilar ha salido de la escena porque, sencillamente, no tenía alternativa”, me dijo una fuente próxima a la ex pareja.

Otra fuente me explicó por qué las tormentas en Palacio sí podían ser consideradas, más allá de la chismografía y el morbo, de interés público.

“Cuando Alan está mal –y los problemas con Pilar son los que peor lo ponen-, puede tomar decisiones delicadas o decir cosas muy inconvenientes”, dijo alguien que conoce a ambos desde hace años.

Decisión delicada, por ejemplo, fue la de Bagua. La orden de retomar el puente y “controlar la situación de una vez por todas” fue transmitida al despacho del Interior después de un episodio emocionalmente perturbador ocurrido en los interiores de la casa presidencial.

Y en relación a frases inconvenientes, bueno, no hay que hacer demasiados esfuerzos para recordar la sugerencia de “bombardear” desde aviones de guerra las pozas de maceración del Vrae, o cuando puso las manos al fuego por Alva Castro defendiendo la calidad de los patrulleros chinos que felizmente no se compraron, o cuando dijo, con la mirada blanqueada por la virtud, “Dios me ha dado el poder de convencer...”

Los dormitorios deberían ser recintos sellados para la prensa. El problema es cuando las peripecias de alcoba se convierten en asuntos de Estado y las sábanas vuelan como si de fantasmas se tratara.


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César Hildebrandt

Opinión

Columnista