García delira y Valdivieso recorta

Hasta hace unos días el Perú era orgulloso pasajero de esa enorme nave denominada globalización y muchas de las decisiones del Estado simplemente se justificaban en el concepto de que nadie puede ponerse en contra de esa enorme corriente mundial. Pero desde ayer tenemos una nueva perspectiva. Gracias a la no siempre bien comprendida agudeza económica del presidente ahora nos enteramos que somos un “país libre”, al que no le va a pasar nada en medio del caos general, porque el problema es de los grandes del mundo y no de los chicos que seguimos creciendo.

Por Diario La Primera | 03 oct 2008 |    

García habló por fin sobre el pánico financiero mundial e indicó que el Perú está inmune porque “aquí no hay una crisis financiera, ni inmobiliaria, ni hipotecaria”. Un razonamiento más que sorprendente porque hay una enorme cantidad de países en el mundo que tampoco han tenido crisis financiera, inmobiliaria e hipotecaria, pero que saben que van a sufrir las consecuencias de la baja del comercio, la inversión, el crédito, y de las oscilaciones de los mercados.

El Perú no puede esperar que los factores de crecimiento y recaudación que han venido favoreciendo a sus empresas: precios de materias primas y demanda internacional de productos no tradicionales, inversiones en proyectos extractivos, recaudaciones récord, aceleración de obras públicas, etc., vayan a mantenerse en el tiempo. Esto explica además que mientras García pretende que aquí no pasa nada, su ministro de Economía viene convenciendo a la ciudadanía que sí está pasando algo muy grave.

No es sólo el presupuesto ajustado presentado al Congreso y que ya se está diciendo que se va a revisar para achicarlo más, sino las medidas de recorte y austeridad que están en marcha en estos días, empezando por la abrupta cancelación del fondo de estabilización del precio de los combustibles, que muy pronto hará volar la gasolina. En todos los ministerios e instituciones está cumpliéndose actualmente una directiva para paralizar las actividades del último trimestre y reducir el personal contratado (a pesar del decreto sobre los “contratos no personales”).

En síntesis, es como si hubiera dos gobiernos. Uno que desborda de optimismo y que cree que el credo neoliberal que aprendió García de los 80 a los 2000, lo seguirá llevando a un final feliz, y otro que ya está con las alarmas prendidas y que está trasladando la crisis a los más débiles, como siempre ocurre. Somos un “país libre” declara García, pero lo que hace es ponerse en línea con el rescate financiero de Bush, y deja actuar a un ministro con directivas precisas del FMI.


    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista