Futuro desde el presente

La economía peruana, a pesar de las circunstancias externas, tuvo un adecuado desempeño con una tasa de crecimiento del PBI del 6.9% en 2011. Obviamente todos deseamos que continúe en expansión y que al menos la economía duplique su tamaño en diez años con una tasa de crecimiento promedio anual del 7.2%. Es bueno ser optimista porque ello retroalimenta las expectativas de consumidores e inversionistas. Sin embargo, debe quedar claro que hay todo un conjunto de megatendencias y factores de origen externo e interno que se manifiestan en el corto plazo y que nos pueden sacar de la trayectoria deseada.

| 09 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 939 Lecturas
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Como un fenómeno de largo plazo, pero que impacta negativamente desde ahora, destaca la necesidad de tomar acciones sobre los elementos que afectan el medio ambiente: cambio climático, crisis hídrica, deforestación, desertificación, destrucción de biodiversidad, desastres naturales y otros. No se puede ignorar los grandes déficits de infraestructura y energía nacionales, ni la elevada heterogeneidad estructural que genera pocos empleos de calidad. No hay que soslayar los cambios en el entorno internacional: científicos- tecnológicos y geoestratégicos. Hay que hacer frente a las tendencias demográficas y a los cambios en el capital social que incluyen desintegración, corrupción, violencia, narcotráfico, crimen organizado, entre otros.

El primer gran reto interno es el de reducir las desigualdades, ya que estas afectan la paz y cohesión social, y de ahí impactan negativamente en el comportamiento de los inversionistas. No es al revés como plantean algunos, quienes sostienen que el comportamiento de la sociedad debe ajustarse a las variables económicas. Hemos sido insistentes en señalar que la desigualdad pronunciada afecta negativamente la demanda y el nivel de actividad económica. El segundo reto es la limitada capacidad institucional para hacer frente a los shocks externos. El portafolio de políticas anticíclicas fiscales, monetarias y de regulación de los flujos de capital de corto plazo existe pero depende aún de la buena voluntad de las autoridades correspondientes.

Todavía nuestras acciones efectivas en términos de mejorar las articulaciones o encadenamientos productivos son muy limitadas. Nuestra perspectiva en cuanto al manejo de los recursos no renovables (hidrocarburos y productos mineros) es de corto plazo, sin visión de sostenibilidad de largo plazo. Se sigue omitiendo que la abrumadora entrada de divisas y las diferencias pronunciadas en la productividad entre el sector primario exportador y las otras exportaciones está generando un fenómeno claro de enfermedad holandesa que erosiona su competitividad y afecta negativamente la producción doméstica.


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Germán Alarco Tosoni

Opinión

Profesor Universidad del Pacífico