Frustrados ladrones de camionetas

La noticia corrió como pólvora; habían querido asesinar a la mismísima fiscal de la Nación. Los titulares del día siguiente daban cuenta de un cierra filas en defensa de la democracia que supuestamente se encontraría en peligro y los ayayeros de García no perdieron la oportunidad de hacer lo suyo.

| 04 febrero 2009 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 909 Lecturas
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Las principales acusaciones recayeron en la mafia de los chuponeadores aunque hubo quienes vieron en el frustrado atentado la respuesta de sicarios al servicio del narcotráfico mejicano. Patética situación. El propio versátil y multiusos premier, en papel de un Sherlock Holmes, advertía que podían ser miembros de la Marina. Sólo faltaba que se señalara como sospechosos a los chavistas de las Casas ALBA, pero como sabemos, la derecha los guarda para cuando lleguen las elecciones. ¿Y qué fue de la red de corrupción que compromete a las más altas esferas del poder? Bien gracias… ganando tiempo para “arreglar” las cosas.

Con todo respeto por los sabuesos de la Dirincri que investigan el caso, les preguntaría si creen que los eventuales atacantes, después de hacerle reglaje y seguimiento a la fiscal Echaíz como se dice, van a ser tan ociosos de no haber planificado el atentado para no fallar en el intento. ¿Puede ser que no conocieran la división especializada de “grupo de apoyo”, “de ataque” y “contención” utilizados por los senderistas en sus atentados? ¿Nunca se enteraron de la técnica utilizada por los sicarios mejicanos que, sin delicadezas ni remilgos, asesinan a miles de adversarios desde obispos hasta cabecillas de otras bandas con aterradora eficiencia? Sin ánimo de ofender a nadie ¿no hubiera sido más eficaz, si se tratara de un atentado planificado, conseguirse una AKM, esas que se alquilan por doquier, y disparar a mansalva?

Que los atacantes buscaban simplemente amedrentar a la fiscal Echaíz, como me pareció escucharle a Hernani, sabiendo el riesgo que corrían al enfrentarse con el resguardo de un hombre armado, no es una hipótesis, es una estupidez. Y la afirmación de la fiscal Echaíz, que niega la posibilidad de un robo frustrado, es temeraria ya que se basa en supuestos e indicios falsos como, por ejemplo, cuando declara que “nadie que quiere robar un carro le dispara a la llanta” y las investigaciones ya demostraron, efectivamente, que nadie disparó a la llanta.

Así, pues, la verdad de la milanesa, es que los atacantes buscaban reducir a los pasajeros y robarse la camioneta. Dicho sea de paso, la camioneta -primera vez usada por la fiscal- era una Tucson 4x2 de Hyundai, una de las “más pedidas” en el mercado negro como la Diprove conoce. Pero, qué tal mala suerte; el sitio escogido para el atraco no era malo,… una camioneta que esperaba que su dueña saliera de un salón de belleza. Sin embargo, el destino les jugó una mala pasada, no sabían quien era la resguardada pasajera ni sospechaban el escándalo que se armaría ni lo pronto que caerían.

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Carlos Tapia

Opinión

Columnista