Frente a un alegato jurídico del Perú, Chile hizo un alegato geopolítico

Mientras que el Perú pidió a los jueces que delimitara, de acuerdo al derecho internacional consuetudinario, una frontera marítima porque no existe un tratado de límites, Chile les pidió en cambio que no se metan a cambiar límites que ya estaban establecidos, porque un fallo de esta naturaleza traería “graves consecuencias”. Es decir, implícitamente les advirtió que no repitiera lo de Colombia porque crearían otro grave problema internacional.

| 18 diciembre 2012 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Esta advertencia responde al soberbio cuestionamiento que hicieron el Presidente Piñera y los ex presidentes Frei y Lagos, al reciente fallo del Tribunal de La Haya, que hizo perder parte de su soberanía marítima a Colombia. Frei dijo que era un fallo “salomónico”, Piñera añadió que el tribunal de La Haya debería actuar en derecho, y finalmente Lagos le recomendó que falle respetando el derecho para no erosionar su prestigio.

Está claro que la clase política chilena, preocupada con un fallo adverso, en el mismo año que se realizan elecciones presidenciales, quiere evitar acusaciones mutuas de entreguismo, durante el proceso electoral. Y para ello se prepara a rechazar una línea “salomónica” desde el punto Concordia hasta 200 millas, advirtiéndoles a los jueces que respeten el statu quo geopolítico entre el Perú y Chile, que practiquen realpolitik, en vez de justicia, para no crear “graves consecuencias”.

Es por esto que desde esta reunión de Piñera con los ex presidentes Frei y Lagos, ya no hay alusiones claras de Chile al cumplimiento del fallo. El discurso de Chile es ahora una gran frase llena de generalidades: “Chile es respetuoso del derecho internacional, de la solución pacífica de las controversias, de los tratados y de los tribunales internacionales”.

Es lo que dijo Piñera en UNASUR, mientras que Humala decía claramente que el Perú respetaría el fallo y, sin ninguna razón, interpretaba que Piñera, al decir estas generalidades, decía lo mismo que él.

Se puede decir que después de lo que ha pasado con Colombia, donde en verdad no ha pasado nada, a pesar que Colombia manifestó su desacuerdo con el fallo, no es imposible que Chile no ejecute un fallo “salomónico”.

Más sofisticado y con infinita mejor imagen internacional que Colombia, Chile no patearía el tablero, no rechazaría brutalmente el fallo, pero diría que lamentablemente es inejecutable porque perjudica a Arica, Iquique y crea enormes problemas para el norte de Chile. Que la Corte no tuvo en cuenta “los acuerdos de límites” de 1952 y 1954 que, durante 60 años, crearon una nueva realidad geográfica y sociopolítica en el norte de Chile que no se puede ahora destruir.

Esta actitud de la clase política chilena es tan probable que hoy un importante grupo de personalidades chilenas, que consideren que Chile debe cumplir el fallo por ser un país serio con una imagen internacional excelente, han planteado al gobierno de Piñera que sería muy conveniente que, después de esta fase oral, él y Humala hagan una declaración escrita comprometiéndose a respetar el fallo y además estableciendo una serie de objetivos de integración post Haya.

La idea de una declaración conjunta Humala- Piñera es una buena idea que la diplomacia peruana debe impulsar, en vez de esperar tranquilamente el fallo en un ambiente, donde tanto en Chile como en el Perú existen dudas sobre su ejecución por la clase política chilena.

Si Piñera rechaza esta idea, ya sabemos entonces a qué atenernos. Entonces con menos triunfalismo, que hoy es excesivo, y con más realismo, que es hoy necesario, tendríamos que preparar un plan B ante la probabilidad de la no ejecución de un fallo “salomónico”.


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