Fin del infame bloqueo a Cuba

Cincuenta años, medio siglo, del triunfo de la revolución cubana. Admiración al coraje y la dignidad, aunque deplorable su socialismo de partido único y todas sus negativas consecuencias, entre ellas, la existencia de una monocorde prensa; algo así como si en nuestro país La Tribuna aprista fuera el único periódico permitido. Pero de otro lado, importantes logros destacan con holgura y la solidaridad practicada trasciende sus fronteras.

Por Diario La Primera | 31 diciembre 2008 |  499 
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Fidel y el Che ya pasaron a la historia, junto a Camilo y a los camilitos, a los trabajadores voluntarios de las zafras, a los médicos y educadores internacionalistas. Nunca una revolución antiimperialista gozó de tanto reconocimiento de los pueblos del mundo. Sin embargo, cuando los comunistas cubanos apoyaron la invasión del ejército soviético a Checoslovaquia (1968) la frustración nos ganó y el aliento renovador del proceso cubano se acabó.

En 1962, el año de la crisis de los misiles, la administración norteamericana decretó el bloqueo económico contra la isla. En la época feudal, los invasores cercaban las ciudades amuralladas donde se refugiaba el adversario acosado y militarmente más débil. No dejaban pasar agua ni alimento alguno para conseguir la rendición incondicional o debilitarlos para el momento del asalto final. En el caso de Cuba y su pueblo, jamás se rindieron. Los que sí lo hicieron y vendieron su dignidad fueron aquellos países que durante decenios se hicieron de la vista gorda ante tamaña salvajada del imperio para no enemistarse con ellos; lamentablemente nuestro país durante muchos años fue uno de ellos.

Después de 47 años, los sitiadores cansados y aislados en la ONU, se encuentran obligados a buscar un terreno de negociación con Cuba para levantar el infame bloqueo. Será la última victoria de Fidel que bien merecida se la tiene. Y la de su pueblo todo, comunistas y los no comunistas que apostaron por vivir con dignidad antes que balsearse a Miami.

Evo, otro grande en ciernes, audaz y corajudo líder de la democracia de izquierda de la región, ha propuesto darle un plazo al nuevo gobierno de Obama para que levante el arcaico e inhumano bloqueo, ya que de continuarlo se arriesgaría a que los países de América Latina, soberanos se entiende, retiraran sus embajadores de los EEUU. Parece que va llegando la hora de la solidaridad, de verdad, con Cuba. ¡Ah! Si Martí viviera, qué orgulloso se sentiría.

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    Carlos Tapia

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