¿Fin del contrato o despido?

En los últimos días hemos asistido a una asombrosa danza de cifras sobre cuántos son los despedidos en el Perú a raíz de la crisis financiera internacional. Y, claro, nadie se pone de acuerdo y, lo que es peor, ya ni siquiera sabemos a quién creerle.

Por Diario La Primera | 22 dic 2008 |    

Hay quienes hablan de pocos miles, otros se atreven a decir cifras exactas 10,000 o 30,000 y hay un dirigente gremial que dijo 60,000. A este último, como no podía ser de otra manera, el doctor García rapidito nomás trató de enmendarle la plana. Pidió nombres. El señor presidente exigió nombres de las empresas que habían despedido tanta gente. Bueno, de Alan García nada debe sorprendernos en materia de crisis financiera. Recuerden que hace menos de dos meses el Perú estaba blindado y no tendría ningún problema económico y hoy habla de cualquier cosa (Magaly, Gisela y sus lentejuelas) para distraernos del problemón en el que estamos.

Yo no sé con exactitud cuánta gente perdió su trabajo en el Perú. Pero sí sé que la sola mención de la palabra despido en un país con un gravísimo problema de desempleo, es un drama que debe ser abordado con toda la seriedad y conocimiento que se requiere. Los peruanos, aun los más pobres, excluidos y desposeídos, quieren escuchar y saber la verdad, para poder enfrentarla. Porque tenemos ingenio y porque tenemos derecho y necesitamos saber toda la verdad sobre esta crisis y el desempleo.

Hoy existen 1,500 contenedores en el Callao llenos, principalmente de espárragos que no tienen comprador en el extranjero. ¿Habrá nueva siembra y saca de espárragos pronto, aunque no hayan pedidos? ¿Entonces contratarán personal? Lo que sucede en el Perú es que podemos agarrarnos de un tecnicismo y decir que no estamos despidiendo gente, porque la gran mayoría de los trabajadores vinculados a las industrias o los negocios de exportación trabajan por contrato. Entonces, “técnicamente” no están siendo despedidos, simplemente no les están renovando el contrato. En términos prácticos el problema para el trabajador es el mismo, pero para el empleador y para el Ministerio de Trabajo es distinto. El obrero se quedó en la calle. Para García y sus amigos, no hay despidos.

¿Se puede no renovar el contrato de exportación? Aunque nos duela, tenemos que decir que, al vencimiento, sÑ Que en realidad fue creado para eso, para que cuando bajaran las exportaciones el empleador pueda prescindir del personal que contrató específicamente para un pedido de afuera. Lo que ha pasado y ha desnaturalizado el contrato, es que la mayoría, de textiles por ejemplo, firman con sus trabajadores contratos por tres meses y los van renovando y en ese plan están cinco años. Entonces, ¿era un contrato para una exportación específica o era un trabajador estable? Yo creo que más se parece a lo segundo, ¿no?


    Isaac Mekler

    Isaac Mekler

    Opinión

    Columnista