¿Fiestas Patrias?

Gracias al “espíritu patriótico” del gobierno, partió ayer de Lima un contingente de turistas con seis días libres, en busca del sol, el paisaje y la paz. Otros, llegarán desde el interior a Lima para reencontrarse con sus familiares “aprovechando de las Fiestas Patrias”. Se supone que las peruanas y peruanos tenemos el deber de celebrar el aniversario de la patria. ¿Celebramos en serio a la patria? ¿Cuál patria?

Por Diario La Primera | 24 jul 2010 |    

Recuerdo la noche del trece de julio de 1966. En casi todas las plazas de cada uno de los rincones de Francia se celebraba la Toma de la Bastilla con música, bailes, fuegos artificiales, vinos y alcoholes varios, hasta el amanecer. A las doce en punto de la noche todos nos dimos un enorme abrazo con todas, sin distinciones de rasgos biológicos, fortunas, nacionalidades, prejuicios, vanidades, complejos, ni nada de lo que suele separarnos en el resto del año. Noche de alegría, de amor, de recuerdo, de patria, de orgullo nacional, de cercanía. Recordé que en Puquio, 8 años antes, como en otras capitales de provincias hasta 1960, los alumnos del colegio secundario salíamos el 27 de julio en un desfile de antorchas. En un par de tardes recogíamos los carrizos en las orillas de los ríos y construíamos, entusiasmados, nuestros faroles con papel cometa y velas. La felicidad no duraba mucho porque luego de pasar por la plaza de armas y del “rompan filas” era imposible salvar nuestros faroles. Los más grandes los destruían.

En estas Fiestas Patrias todo el Perú oficial de distritos y provincias desaparecerá para irse a la capital de la provincia, del departamento o a Lima. Como todos los años, se adelantarán los desfiles escolares, los discursos, los juegos deportivos y las kermeses para que los jueces, profesores, alcaldes y demás autoridades se vayan a visitar a sus familias. ¿Y la patria?: sólo el recuerdo oficial, corriendo, con las valijas preparadas y la combi esperando. En nombre del turismo para un 10 % de la población el aniversario patrio cuenta poco o nada.

En la víspera del 28 en algunas capitales de provincias y pueblos relativamente grandes, habrá bailes con orquestas y bandas, también funciones de circo, previo pago, naturalmente. El día 28 de julio, en todos los distritos, salvo una que otra excepción, las calles estarán vacías, no habrá nada que festejar. Unos pocos oirán el mensaje presidencial a una patria distante y apenas entendible. El 29 algunos verán el desfile militar, porque -en una última instancia- en Perú la patria es de los militares. Ellos se adueñaron de la patria, desfilarán, darán discursos, mostrar su amor a botas llenas, beberán y tendrán banquetes hasta saciarse. Al resto de los mortales en la patria nos toca el papel de observadores. Porque si la patria es de los militares ¿cómo podría ser del resto?

Los franceses disfrutan el 14 de julio. Celebran la caída del régimen feudal y el inicio de una era republicana que obra del pueblo francés. ¿Y nosotros? ¿Por qué no salimos a los parques a bailar y cantar? ¿Qué nos falta para que la fiesta sea de todos y no sólo de sus dueños?


    Rodrigo Montoya Rojas

    Rodrigo Montoya Rojas

    “Navegar Río Arriba”