Fiero general

La ferocidad de Velasco no se mide por la forma como ordenó reprimir a los obreros mineros en Cobriza o a los trabajadores de Siderperú en 1973. No señor. El perverso general, que también hizo la reforma agraria y expulsó a la IPC, mostró su peor rostro echando chorros de agua a los jóvenes miraflorinos que protestaban porque los diarios le habían sido arrebatados a los Miró Quesada, los Agois y los herederos de Pedro Beltrán, que juntos representaban la libertad de prensa.

| 25 mayo 2008 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 457 Lecturas
457

Ese fue el acto heroico de los años 70. La gesta que hoy se conmemora con un monumento a esos valientes que seguramente volvieron a mostrar su vocación democrática cuando acompañaron a Vargas Llosa en sus mítines por la libertad… de los banqueros, que Alan García prometió expropiar, sin conseguirlo; y los que hicieron campaña por el mismo García el 2006, con el apoyo de los banqueros, para cerrarle el camino a Ollanta Humala. Los que dicen que fue la prensa la que nos salvó del chavismo y que no soportan que haya otra prensa diferente a la de ellos, haciéndoles la competencia.

Fue García hace muy pocos días el que retrucó a los empresarios que se reían de sus actuales peroratas contra la inflación, recordándoles que los años de heterodoxia de su primer gobierno (1985-1987), las grandes empresas se llenaron de dinero y aplaudieron los controles, las protecciones y las políticas de intervención estatal. Si Velasco pudiera encontrarse en situación semejante: ¡qué no diría de los empresarios, ahora neoliberales y entonces estatistas!, o de los Miró Quesada que creyeron poder metérselo en el bolsillo, como hicieron con otros gobiernos militares y civiles; o de Genaro Delgado y otros ases de la democracia de estos días.

Además eso de la fiereza del general nacionalista en el contexto de una América en la que había Pinochet, Videla y otras dictaduras realmente bárbaras (Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, etc.), como que está bien fuera de foco, sobre todo porque los que usan el término suelen tener más que ambigüedad al considerar las “tareas históricas” cumplidas por los generales de otras latitudes: el modelo neoliberal que se fundó en Chile sobre miles de cadáveres; la paz anticomunista que alcanzó Argentina a costa de decenas de miles de desaparecidos; etc.

Pero hay que comprender. Fiero es el gobierno que se atrevió con lo que nadie se atreve, que es una “libertad” de exclusividad de unos cuantos grupos de poder y totalmente cerrada a la diversidad del país, en ideología, opciones políticas, cultura, formas de vida, estrategias productivas, etc. Que el proyecto de Velasco y los militares de los 70 estuviera plagado de imperfecciones, errores y arbitrariedades no lo discuto. Pero imaginar que uno podía celebrar el Perú que éramos, y que estamos volviendo a ser, con sus élites egoístas, racistas y ciegas, que se rodean de sistemas de seguridad y promueven la histeria para lanzar a la jauría sobre lo que creen que los amenaza, sólo puede ser propio de alguien que suma años pero no crece mentalmente, y por eso además sus continuos insultos a los viejos, como si nunca fuera a alcanzarlos.

El monumento a los chicos del Potao de 1974, del alcalde Masías, el mismo de los edificios que se desmoronan en uno de los distritos de más alto nivel de vida, es un símbolo no de lo que pasó, sino de quienes tienen el poder actualmente y cómo se echan flores por su triunfo. Que, por cierto, no tiene porque ser definitivo.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

Raúl Wiener

POLITIKA

Analista