Fantasmas de derecha

De pronto, han empezado a menudear los artículos ideológicos referidos a la revocatoria. Por si no nos habíamos dado cuenta, una victoria del NO debería significar que la izquierda marxista salga victoriosa y que la perspectiva que quede abierta sea la de un gobierno radical en el 2016.

| 06 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 723 Lecturas
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Algunos van más lejos y sostienen que este resultado entonaría a Ollanta Humala para volver a algunos elementos del programa de la “gran transformación”, lo que sería poco menos que una catástrofe.

Y todo porque el sector A-B, no quiere arriesgar un cambio de autoridades a mitad de camino por miedo a la inestabilidad política y porque la Confiep no querría echar a perder los contratos que tiene para obras con el municipio de Lima.

Nada de esto estaba en el debate hace poco más de un mes cuando los temas eran la supuesta incompetencia de Susana y el desperdicio que era mantener a Luis Castañeda sin trabajo cuando “Lima merece más” y él puede dárselo.

Obviamente eso que se ha llamado la campaña de los insultos, tan parecida a las que Montesinos organizaba contra los adversarios de Fujimori: Andrade, Toledo y el propio Castañeda, estaba dirigido a generar un voto emotivo en los sectores populares, y parecía suficiente para definir la elección.

Pero empezó a tambalearse en febrero y varios patricios de la vieja derecha como Francisco Tudela, Ricardo Vásquez Kunze, Luis García Miró y otros no tan aristócratas, pero sí con harto dinero, como Julio Favre y Roque Benavides, decidieron por fin dar su palabra en un tono que bien recuerda lo que pasó antes de las elecciones de 2011.

Pero, vamos, si gana el NO, no va a ser porque la alcaldesa y los que sostienen esta opción, hubiesen buscado ese triunfo. En verdad no existe victoria del NO, sino derrota del Sí, ya que si eso sucede significará que las cosas quedan tal como están.

La revocatoria sin embargo parecía una apuesta sobre seguro porque así lo decían las encuestas y eso sin duda motivó al Apra a poner la cara. Pero esa especie de rebelión chusca contra la autoridad tenía sus límites que ya se empezaron a tocar hace unas semanas, y eso ha causado un cortocircuito en la coalición del Sí: unos opinan que hay que ser más insolentes de lo que han sido, pero otros creen que el problema es que se les pasó la mano, y un sector opina que aquí no importa lo del municipio sino el peligro rojo detrás de Villarán.

Obvios fantasmas que ya no asustan a nadie. La elección de Villarán en el 2010 no creó un “gobierno marxista” en Lima, ni impidió la derechización de Humala. ¿Por qué el NO tendría que cambiar ese escenario?


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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