Fanatismo y revocatoria

La idea de que estar en contra de la revocatoria lo convierte a uno en “fanático de Villarán”, equivale más o menos a decir que el estridente apoyo del director de un diario capitalino al sí para el 17 de marzo, lo coloca en el nivel intelectual y moral de Marco Turbio y Carlos Vidal.

| 08 enero 2013 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 799 Lecturas
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Cada quién, efectivamente, escoge el campo con el que se alinea, por eso hay tanta gente que puede tener críticas a la gestión municipal o a actuaciones políticas de la alcaldesa, pero que es consciente de que no hay causal de revocatoria y que está en marcha una operación mafiosa de la corrupción municipal y los grupos de interés (en el transporte, el comercio mayorista y otros) para tomar Lima y entregársela a Castañeda.

Que algún idiota se crea haciendo una batalla ideológica contra los “rojos” y los “caviares” que tanto le apestan, es algo que no se puede evitar ya que la idiotez solo se corrige cuando uno se da cuenta de ella.

Con el caso Favre pasa lo mismo. No tengo por qué cambiar mi opinión sobre el papel que cumplió en la campaña electoral y en los primeros meses de gobierno porque ahora los jefes del no hayan decidido convocarlo asumiendo que sus condiciones de publicista son casi una garantía para la victoria.

Ojalá sirva efectivamente como refuerzo en la tarea de difundir la obra de la alcaldesa y revelar la trama oscura detrás de la revocatoria. Pero eso no va agotar la discusión sobre la transformación del Ollanta radical, que Favre desahució para ganar las elecciones, y el camaleón que ahora tenemos en Palacio que fue estimulado por la asesoría brasileña.

Ese ciertamente no es el tema ahora, ya que de lo que estamos hablando no es de cómo construir una figura de gobierno, sino de la manera de defender una gestión en desarrollo frente a la amenaza de irrupción coordinada de los bajos fondos de la política nacional.

El frente contra la revocatoria es amplio y diverso, y es imposible pedirle a quienes lo integran que coincidan en muchos temas económicos y políticos. En un lado está Toledo y otros sectores de la derecha democrática, y junto con ellos vienen los distintos partidos de la izquierda y numerosas organizaciones de base.

Y en materia de prensa basta leer la lista de “fanáticos” elaborada por Aldo M: Rosa María Palacios, Álvarez Rodrich, Acevedo, Lévano, Wiener o Lauer; para concluir que se trata de una expresión sumamente variada de los puntos de vista que hay en la prensa peruana.

Obviamente el fanático de la otra acera tiene sus partners: García Miró, Ben Schmuel, Du Bois y otros. Todos hinchas de Marco Turbio y Comunicore, convencidos que el “error” de Susana Villarán fue investigar los actos de corrupción de la gestión precedente. Si hubiera conciliado, como es costumbre en el Perú, tal vez no hubiera tanto odio en el ambiente. Y la impunidad quedaría consagrada.

Y, como dice Álvarez Rodrich, para evitar un empate en la imagen de falta de transparencia de la campaña hay que pedir que se diga no sólo cuánto gana, sino quién le paga a Favre. Única forma de dejar a los revocadores como la parte oscura y tramposa de esta disputa, esa parte con la que nadie decente y bien intencionado puede asociarse.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista