Extractivismo en el agua

La reciente renuncia de la viceministra de Pesquería, Patricia Majluf, debilita la sinuosa confianza que tiene la sociedad civil al Gobierno de Ollanta con respecto a mejorar la gestión ambiental y social de las inversiones en nuestro país.

| 16 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.1k Lecturas
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Si en hidrocarburos (Camisea), electricidad (Inambari), minería (Conga) o el magro marco legal de la consulta para los pueblos indígenas, tenemos casos emblemáticos de los cuales parece que no queremos aprender, la última declaración del presidente Ollanta sobre el caso de Conga, parecía que podría ser el cambio de rumbo de pasar de administrar “tiempos” y lograr cambios concretos (mejorar la coordinación intersectorial, mejorar el EIA, implementar el EAE, fortalecer la fiscalización ambiental y social). Lastimosamente, la renuncia de Patricia haría claro que estamos ante meras declaraciones cuando son momentos de definiciones.

Lo que planteaba la exviceministra de Pesquería en el sector era una propuesta alternativa de corregir/mejorar el extractivismo depredatorio que se produce en el litoral peruano y, por lo menos, hacer cumplir las normas. Esto pasa por ordenar el aprovechamiento, planificarlo a largo plazo y mejorar la evaluación y fiscalización de las obligaciones ambientales. Los hechos eran la cuota de merluza o permiso para la pota, denuncias de mal manejo de los recursos, la respuesta, privilegiar el irracional extractivismo. Tal como menciona Patricia Majluf en su carta de renuncia “las decisiones sobre las medidas de manejo de los recursos pesqueros ignoran la mejor información técnica y científica posible, cediendo a las presiones de intereses particulares”.

Es claro que se necesitan cambios profundos en el sector pesquero, al igual que el sector minero y energético, y fortalecer la perspectiva ambiental, no para limitar su producción, sino para hacerla sostenible en el tiempo. Otro ejemplo vergonzante es que no podamos prevenir los impactos de fauna (pelícanos, pingüinos, delfines) ante los cambios de temperatura por las corrientes acuáticas, que no sepamos el impacto que tendrán estos cambios en el Mar de Grau, no podemos ni prevenirlos, ni mitigarlos, y nadie asume su responsabilidad por esta falta de acción del Estado. Si seguimos pensando en el presente, si nos contentamos con que el “Perú Avanza”, sin saber a dónde, pues es seguro que cometeremos los errores de otros países extractivistas en el pasado.

Finalmente, uno no puede ser imparcial cuando conoce a una persona, y más aún cuando la admira por su trabajo y la coherencia que profesa. Lo cierto es que este Gobierno pierde mucho dejando ir a Patricia Majluf, más que la confianza, pierde especialmente la capacidad para hacer las cosas bien.


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César Gamboa Balbín

Amazonía y bueno gobierno

Derecho, Ambiente y Recursos Naturales