Exportación manchada

Una de las grandes preguntas que el gobierno elude en el debate de la exportación del gas de Camisea es: ¿a cuánto están regalando, digo, vendiendo el hidrocarburo que obviamente tiene que servir para el beneficio de los peruanos?

Por Diario La Primera | 08 ago 2010 |    

Es curioso, porque el premier Velásquez y el ministro de Energía y Minas, Pedro Sánchez, en su presentación del jueves en el Congreso, no dijeron absolutamente nada ante la referida pregunta lanzada por legisladores de varias tiendas políticas.

Los entendidos indican que el gas de Camisea está vendiéndose a menos de un dólar el millón de BTU, precio de regalo, porque en el mercado interno el gas cuesta más 2.7 dólares el millón de BTU.

Lo que sí dicen Velásquez y Sánchez, los escuderos firmes de la exportación a la mala, es que el abastecimiento del mercado interno está garantizado de aquí a 20 años. El gas natural es un recurso no renovable, es decir, se acaba y punto.

La pregunta es: ¿acaso las generaciones futuras no tienen derecho a disfrutar del regalo de la naturaleza que está debajo de las tierras milenarias del Cusco?

Exportar el gas a precios de regalo no sólo es un atentado cruel contra esas generaciones, es claramente una traición a la patria.

Sin embargo, habría que estar loco para oponerse o protestar contra una exportación estudiada, clara, y en beneficio del Perú. La protesta es porque todo indica que la venta del gas, según especialistas muy calificados, es un gran faenón después de aceitadas a todo nivel.

¿Qué diría de todo esto el historiador Jorge Basadre, quien quiso tanto al Perú que entregó su vida a estudiar sus problemas y posibilidades? Es seguro que también se hubiese opuesto a esta exportación manchada.

¿Por qué no salen Velásquez y Sánchez a decirnos en cuánto estamos rematando el gas? No sólo el Cusco defiende el hidrocarburo, la protesta es un sentimiento nacional.

    Paco Moreno (Editor)

    Paco Moreno (Editor)

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