Expectorado

Así que a Aldo M lo botaron del diario en el que permaneció por más de siete años, según el seco comunicado de Epensa, y el que hizo tamaña operación quirúrgica fue un accionista minoritario (no más del 10% de las acciones, según el propio Mariátegui) que no era compartida por el directorio y el dueño del paquete mayoritario de acciones.

| 05 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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El caso parece un acertijo. ¿Cómo es que al periodista de prensa escrita del que se dice era el más poderoso e influyente del país, y que además era vicepresidente del grupo empresarial, lo puede echar casi cualquier persona y los demás se quedan como pintados?

Más aún, no es por la revocatoria, por la casa de la suegra de Toledo, por la camioneta de Nadine o cualquiera de sus otras obsesiones recientes que lo han puesto en la calle, porque si se mira el Correo sin M, se encontrará que sigue en lo mismo, con la diferencia de que la columna del director ha empezado a competir en aburrimiento con la de Fritz Du Bois.

Se puede suponer, sin embargo, que Aldo todavía no pierde las esperanzas de que el directorio y el accionista mayoritario, a los que hace referencia, puedan voltear la situación y por eso tanta delicadeza al hablar de ellos, cuando sabe que está hablando de varios hermanos.

Visto desde fuera, sin embargo, lo que aparece es una decisión empresarial brutal, que a determinada hora del día le informa al director que ya no lo es más, sin que medie razón alguna (por lo menos es lo que dice Aldo), y no le da chance ni siquiera para despedirse. Y luego, el silencio, tanto de los accionistas como del afectado y, por supuesto, de muchos que no teníamos nada que decir ante una situación tan difusa.

¿Qué tendrían que agregar la alcaldesa del puño a lo Abimael Guzmán, el izquierdista bolsero, el fascista Humala, la escultural Rosa María, el fujicaviar Álvarez Rodrich, el padre de la pornógrafa, para mencionar algunas de las maneras como supuestamente Aldo M demostraba no tener pelos en la lengua (al decir de sus mejores ayayeros como Barba, Pastor, Mulder y otros), cuando en realidad parecía un escolar malcriado repartiendo chapas a todo el mundo, si casi por gentileza todos decidimos quedarnos callados para no hacer escarnio del vencido que además no sabe porqué lo sacaron?

En realidad Aldo M se creyó demasiado su papel de vengador exaltado de una derecha política y económica que en su imaginación había perdido mil veces con Velasco, Alan García (I), Fujimori (1990), Toledo (2000), Villarán (2010), Humala (2011), por carecer de la combatividad de izquierda que en el fondo el chico admira.

Lucha de clases desde la derecha para erradicar rojos y caviares de este país, destruirlos en campañas electorales y voltearles el partido copando la presidencia cuando ganaban los no deseados. Esas fórmulas le parecían invencibles y que le asegurarían el puesto a largo plazo. Pero no fue así.

Difícil sentir nostalgia por M, pero su caída es una prueba más de lo frágil que puede ser la posición de un periodista en una sociedad como la nuestra.

PD: llama la atención que entre los reacomodos de Correo haya desaparecido la columna internacional de Isacc Bigio, una de las más leídas de ese diario. Una evidencia más de que siempre se pueden empeorar las cosas.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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