Estado móvil y la inclusión rural

1).- Existe consenso en que la lucha contra la exclusión social debe comenzar por el mundo rural. Con seguridad, los 500 distritos donde más del 70% de sus habitantes son pobres tienen una abrumadora población rural. Es que en nuestro país el hábitat de la pobreza coincide con el mapa de la ausencia del estado. Y es en las zonas rurales donde esto se comprueba fácilmente.

| 12 setiembre 2011 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.1k Lecturas
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2).- Son cinco los sectores como llega el estado al mundo rural; Educación, Salud, Seguridad, Justicia e Infraestructura. En Salud e Infraestructura el estado llega poco; en Educación llega mal y en Seguridad y Justicia no llega. Y, además, su presencia en esas zonas no se presenta de manera articulada; parecieran compartimientos estancos y cada sector con metas propias sin saber aprovechar las sinergias características de la incursión estatal múltiple, cuando se plantea la transformación de una compleja situación económica social.

3).- Ya sea por encontrarse en parajes muy alejados, por temor o por variados factores socio culturales, lo cierto que estas poblaciones muestran muchas dificultades en acercarse a la comisaría o posta médica de la capital del distrito; muy pocos encuentran la forma de que sus hijos estudien en el colegio secundario y todos saben que los jueces dirimen a favor de los notables del pueblo.

4).- El crecimiento con inclusión social, viga maestra del actual gobierno, busca concretizarse en las zonas rurales mediante un Estado móvil, es decir, que acerque sus servicios a los lugares más apartados. Que por fin, y de forma articulada, el estado asuma con iniciativa y responsabilidad la inmensa deuda que se tiene con los campesinos y comunidades nativas de la sierra y la selva. El camino propuesto es utilizar las más de 1,300 redes de la educación rural que comprenden a 26 mil escuelas- 8 mil unidocentes- para sobre esa base, asentar la red múltiple del Estado móvil, en coordinación y para fortalecer el rol de las municipalidades distritales respectivas.

a.-Que las escuelas unidocentes y las de multigrado sean reforzadas por calificados profesores intinerantes, contando con material y tecnología educativa moderna pero adecuada a la zona.

b.- Que las redes de salud lleguen a todos los hogares como se hace con las campañas de vacunación pero, ahora, también haciendo el seguimiento preventivo o medicado a los pobladores ya sea mediante campañas comunales o en los propios hogares. La supervisión de la nutrición de las madres gestantes y de los recién nacidos hasta los tres años deberá hacerse en sus propios pequeños centros poblados. Que la Reniec haga lo suyo.

c.- Que policías rurales recorran cotidianamente los más alejados lugares, persiguiendo- con apoyo de las rondas- a los abigeos, participando de asambleas y recibiendo las quejas de violencia familiar y fomentando el respeto a la niñez. Deben ser conocedores de la población, su idioma y su acervo cultural.

d.- Que los jueces de paz, tomando en cuenta el derecho consuetudinario puedan resolver los diferentes tipos de conflictos propios del ámbito rural; litigios por linderos, faltas y delitos menores, etc., ejerciendo justicia rápida y eficaz.

e.- Que las obras de infraestructura que acompañen al Estado móvil, sean planificadas y decididas entre los pobladores, ejecutadas y coordinadas con las municipalidades distritales de las zonas rurales para así convertirlas en un verdadero poder democrático local.

Así, la reforma del estado comenzará “desde abajo y desde adentro”.


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Carlos Tapia

Opinión

Columnista

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