Estadio Nacional flotante

Sorrytos con los tíos del echa Muni, los veteranos del Defensor Lima, que vieron sus glorias chiquitas en el coloso José Díaz, pero me tiño en una pregunta: para qué fakin sirve hoy esa mole, bolero de recuerdos gratinada para aliviar nuestra realidad deportiva, posicionada como una vaca sagrada de concreto que despide sus boñigas de tantos lustros de derrotas, lamiéndose las manos los dirigentes con sus canchas artificiales y alquilándose a harto evangélico brashiko.

| 13 noviembre 2009 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 454 Lecturas
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Pare de sufrir, gato pop. Es un estadio de fútbol, en primer orden; la franca: sirve sólo para la galería de glorias en palmarés colgantes. El Nacional es una virgen para rendirle pleitesía y darle nalgadas por ser el castillo del absurdo. La catedral del deporte peruano, en realidad, es la que cobija nuestra frustración a mares (sólido como iceberg raspadillero). Está el box, el karate, el ping-pong, cada disciplina en su respectivo cubículo –cuando vienen los grupos religiosos, alquilan el local, y chaufa a todos, así es el billete, pes-, ¿y el gramado costoso? ¿Y la inversión para los Panamericanos? ¿Adónde va? El billete se estanca para pocos, y ayuda para aplacar a este sufrido pueblo, que como bien saben, es el gusto predilecto de los gobernantes; el pan y circo es, sin duda, higadito frito y fútbol, pe. Es la factoría de los lusers encorbatados que salan a verdaderos deportistas que ven sus sueños caerse por falta de un plan de gobierno para sus intereses (becas). Saquen tickets, leidis and techeros boys que tambalean en la custer renegando de la lírica cumbiambera: el Estadio Nacional debe ser para los espectáculos de rock, concentraciones juveniles de expresión libre, lugar de encuentro, de reunión, de nuevas tendencias. Ya no regalemos plata a los futbolistas, por amor a God; un campeonato descentralizado que lo único que hace es sabernos menos. Que el Estadio Nacional, junto al de San Marcos, albergue a los Pearl Jam, U2, McCartney, Foo Fighters, Agustirocks, sargentear a morir, todas las Limas invisibles; festivales cósmicos y recitales; cines populares gigantes; mega ferias de libros; Expos. Más ferias gastronómicas de entrada libre, reubicar la gente de la chanchería no tiene donde vender, por temporadas etc.; traer a gente de provincias, para un intercambio deportivo sano y no excluyente. Cambiemos, plix, fait la revolushión, yep, yep.


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Luis Torres Montero

Malas palabras

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