Esta prima está perdida

Otra lectora que tiene problemas de amor me pide consejos creyendo equivocadamente que soy un consejero sentimental o algo así.

| 06 setiembre 2011 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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—Leí que hace unos días usted le aconsejó a una asustada señorita loretana (Garotiña), quien no sabía qué hacer porque un español con plata le había enviado mil ochocientos euros para que ella viajara a Madrid a casarse con él, luego de que ella le había bailado una música de su tierra por una cámara web. Le dijo palabras sabias, por eso le pido un consejo porque estoy en un laberinto de emociones.

—Ya le dije que no soy un consejero; pero lance usted su pregunta.

—Estoy enamorada de mi primo, no sé qué hacer.

—¿Y cuál es el problema, acaso a su edad no sabe que los primos son siempre los primeros?

—Usted no entiende.

—Por eso, no sé por qué insiste en pedirme un consejo.

—Insisto porque usted parece un consejero y es muy sentimental.

—No soy sentimental. Soy cursi.

—No diga eso.

—Ya, ¿dime qué no entiendo?

—Es que, es que...

—¡Ya!

—Es que el primo del que estoy enamorada tiene amores con mi hija y encima él tiene un hijo con mi hermana. No sé cómo pasó esto, pero pasó.

—Usted no necesita un consejo, necesita una cita con un psiquiatra o mejor la dirección del Larco Herrera.

—No sea malo, señor.

—¿Cómo es posible que en sus cuarenta años de vida no ha aprendido cosas simples de la vida, como para que no esté metida en un lío como lo está ahora?

—No sé qué hacer, qué hago.

—Sí hay un niño de por medio, hay que sacrificar todo por él. El niño no tiene la culpa de las neuronas calientes que tienen todos ustedes. Tráguese su amor por su primo hasta que se muera por el paso del tiempo y en ese tiempo hable con su hija y regálele consejos que usted por lo visto nunca ha recibido. Hable con su hermana para que el hijo no se entere por ahora quién es realmente el padre que tiene.

—¿Me trago mi amor por él?

—Sí, con zapatos y todo, y explíquele a su hija que su vida es corta todavía para mancharla con ese tío que es tu primo y tío de él. A su hermana, dígale que en su vida lo más importante es su hijo y que si quiere marido, lejos de casa.

—Pensé que me iba a decir que me escapara con mi primo lejos de todos para vivir nuestro amor loco para siempre.

—Usted necesita ahora una ducha fría. Ya le dije lo que tenía que decirle. Si no me quiere escuchar es su problema.

—Muchas gracias, señor, muchas gracias.

—Bien. Ah, consígale una cita con el psiquiatra a su primo.


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