Especulaciones en Conga

La crisis provocada por el proyecto Conga, y más precisamente por la falta de credibilidad y la mala fama de la empresa propietaria que impiden que pueda convencer a nadie de que respetará el medio ambiente, ha dado lugar a certezas y convicciones de una y otra parte que, como ocurre en situaciones conflictivas, han polarizado la situación.

| 10 diciembre 2011 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.1k Lecturas
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La importancia del tema para el futuro de las inversiones, según unos, o para la calidad que deberán tener en el futuro esas inversiones, según otros, ha acaparado en las últimas semanas preocupaciones y espacios en los ámbitos políticos, sociales, económicos y mediáticos, con posiciones enfrentadas, a favor o en contra del proyecto.

Poca atención se ha dado, en medio de esa discusión, a las especulaciones que hemos tenido oportunidad de escuchar en diversos ambientes, sobre factores que, tras bambalinas, hubieran supuestamente provocado el conflicto o ayudado a hacerlo más complicado y enconado.

Una de esas versiones nos la expuso un amigo empresario, que comenzó recordando lo implacable y a veces hasta carente de escrúpulos que puede llegar a ser la competencia en los negocios, sobre todo cuando está de por medio el lucrativo rubro del oro, que en los últimos tiempos a alcanzado niveles para muchos desmesurados de cotización internacional, debido sobre todo a la crisis del dólar y los quebrantos del sistema financiero, que han potenciado el oro como sólido valor.

A partir de allí, la especulación plantea la posibilidad de que los competidores de la empresa de Conga, que han estado fuera del problema y que aparentemente tienen mejores relaciones con la región, hayan contribuido a agudizar el conflicto, para impedir o demorar un proyecto que aumentaría la oferta de oro peruano, con todo lo que ello significa para el mercado y para sus posibilidades de ganancia.

Otra especulación que, insistimos, no es más que eso, plantea que dirigentes sociales radicales habrían precipitado el conflicto para arrinconar, arrastrar, neutralizar y desplazar a líderes moderados y cerrarles la posibilidad de dialogar, negociar y llegar a una solución armoniosa con el poder y la empresa involucrada.

Siempre en el campo de las conjeturas, hay quienes no descartan que otro radicalismo, el de la empresa, haya maniobrado ocultamente para precipitar y exacerbar el conflicto, pero esta vez para llevar la confrontación a un extremo tal que desate una dura represión que descabece a las organizaciones sociales, eliminando las resistencias ciudadanas y políticas al controversial proyecto Conga.

Así, las especulaciones pueden continuar indefinidamente, aunque, mientras no haya elementos concretos que las conviertan en algo más sólido, no pasan de ser casi juegos de palabras, pero que ciertamente dan que pensar.


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