¡Escuchémonos!

Hablamos y escribimos para modificar al otro, para hacernos entender por el otro. Lo que buscamos cuando comunicamos es que el otro nos entienda fácilmente, para ello debemos hablar claro, con palabras sencillas, con pocas palabras e ir directamente al punto (precisión).

| 27 mayo 2013 05:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 3.4k Lecturas
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Escuchar es un proceso activo que requiere compromiso de claridad del emisor y también compromiso de máxima atención de parte del receptor o escucha. Es fácil comprobar la muy poca atención que prestamos mientras escuchamos, cada día se suman nuevos distractores externos, tanto los que derivados de las nuevas tecnologías nos mantienen en estado de alerta reduciendo así nuestra capacidad de escucha, como las obligaciones y compromisos propios de la actividad de consumo que mantienen nuestra mente ocupada casi permanentemente y por tanto con muy poca capacidad de atención.

Cuando comunicamos debemos procurar ser entendidos fácilmente y cuando escuchamos debemos esforzarnos por comprender lo que se nos está diciendo, para ello debemos aplicar la escucha activa, es decir seguir con atención a quien nos está hablando, comprobando paso a paso que estamos entendiendo, para ello debemos enviarle durante la interacción diversas señales que le hagan ver ya sea que estamos entendiéndolo claramente o que necesitamos mayor claridad.

El mecanismo de escucha debe ser regulado constantemente tanto por el emisor como por el receptor. Cuando escuchamos cosas que no sabemos nuestro cerebro está procesando, catalogando lo que recibe, lo compara con la información que tiene o no sobre el tema, y así va sabiendo si la almacenará como nueva porque nos interesa o si no quedará registrada.

Igual comportamiento debemos tener cuando hablamos sobre algo que sabemos es nuevo para quien nos escucha, debemos, por ejemplo, de cuidar la velocidad de nuestro hablar ya que el cerebro de quien escucha no procesa a la misma velocidad a la que hablamos, necesita tiempo para procesar esa información.

La escucha activa nos permite, a partir de una buena atención, conectar nuestras emociones con quien nos habla y ese accionar, realmente interesado en lo que nos está diciendo, mirándolo mientras lo hace, está produciendo empatía y a través de ese ejercicio nos será más fácil entenderlo.

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Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista

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