Escándalos judiciales

Hace pocos días, la población fue notificada de la vergonzosa actitud de los jueces Francisco Távara (ex presidente de la Corte Suprema de Justicia) y Jorge Solís (integrante del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial) quienes viajaron a Francia (París) para rendir homenaje al poeta César Vallejo, con los gastos cubiertos por la Universidad “Alas Peruanas”, que mantiene cerca de 130 litigios judiciales y necesita resultados favorables.

| 17 noviembre 2009 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 663 Lecturas
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Esta situación, sumada a otros hechos recientes, nos demuestra claramente que hay una infección generalizada en el vientre del Poder Judicial (PJ), que debemos combatirla de inmediato, para evitar el sufrimiento de los justiciables. La tarea será difícil y tendremos que luchar arduamente; no debemos abdicar ante el poder, ni tenerle miedo a los tentáculos del engranaje corrupto. La ciudadanía está decepcionada por los escándalos judiciales.

El presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima, César Vega, lanzó veneno mortal a través de un medio de comunicación social, pero fue inmediatamente desenmascarado; pretendió desconocer lo innegable.

Quedó lapidado y está demostrado que mintió, públicamente, afectando gravemente la imagen del Poder Judicial (PJ), lo cual constituye una falta grave, razón por la cual, la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) debería separarlo inmediatamente del cargo. No queda otro camino legal; dicho vocal superior quedó desacreditado y está totalmente descalificado para seguir ocupando dicho cargo. Ítem más, el Ministerio Público debería intervenir de oficio, ya que dicho magistrado cometió un delito contra la fe pública, con el agravante de ser funcionario público.

La sociedad civil, reiteramos, reclama una intervención inmediata de las autoridades competentes y exige una sanción ejemplar para todos los magistrados que se comporten irregularmente, tengan una inconducta funcional o cometan algún ilícito penal; sin embargo, observamos que dentro del Poder Judicial (PJ) la impunidad prevalece y no hay sanciones ejemplares. Hay jueces que resultan favorecidos con ascensos, como sucedió con Sócrates Zevallos, un vocal superior de Junín, quien admitió pedidos extravagantes; el Tribunal Constitucional (TC) pidió a la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) la aplicación de una sanción, pero dicha dependencia judicial aún no se pronuncia y, curiosamente, dicho magistrado ha sido promovido a vocal supremo. Por otro lado, hay casos donde resultan premiados con viajes al extranjero, como José Lecaros, quien viajó a Rusia, a pesar de estar denunciado ante el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) por declarar fundado un pedido de extradición y disponer la entrega de un ciudadano a la República Popular China, para que le apliquen la pena de muerte; además, probablemente resulte elegido para dirigir la OCMA.

En esa misma línea negativa, el cuestionado juez supremo, Robinson Gonzales, quien deberá ser sancionado por negarse a cumplir una sentencia del Tribunal Constitucional (TC), podría resultar electo miembro del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial (CEPJ).


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Heriberto Manuel Benítez Rivas

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Columnista