Es tu hermana

Todo empezó en el momento no indicado. ¿Cuándo? El día en que Javier fue a la casa de su amigo Pedro. ¿Qué pasó? Pedro no estaba, pero estaba su hermana. Entonces como si hubiera estado escrito empezó ese inseparable amor secreto de riñas constantes y golpes y arañones y patadas y llantos y lágrimas y perdones sin suerte.

| 14 diciembre 2011 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 764 Lecturas
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Javier se enamoró perdidamente de la hermana de su amigo Pedro y saltó a una situación nada agradable, porque la hermana de su amigo está tan loca que es capaz de resolver a puñetazos un problema menor de celos infantiles.

El amor se mantuvo siempre en secreto y cada vez que su amigo le preguntaba a Javier por qué tenía esa huella negra en el rostro, éste decía que había tenido una pelea con el más bravo de la cuadra. No era cierto.

No era cierto tampoco que fueron los maleantes del barrio los que le hincharon los labios y le movieron los dientes.

Pedro jamás pudo sospechar que su amigo tenía un amor desaforado con su hermana, aunque le pareció raro que lo visitara muy seguido, y que su hermana siempre le preguntara cómo era Javier cuando estaba en medio de chicas.

Javier nunca le dijo a nadie sobre ese amor tan extraño y secreto. Cuando se emborrachaba, lloraba por la mala suerte de amar tanto a una mujer así, pero cuando los amigos le preguntaban sobre eso, él decía que lloraba porque no tenía suerte en el amor y que la soledad lo estaba matando en vida.

Cierta noche, Javier llegó a su casa con la billetera vacía y la camisa destrozada por los celos. Aquella noche, pese a que Javier le echaba la culpa a otros maleantes, su madre le dijo que ella le sacaría el carajo a él si es que no tenía el coraje de acabar con esa mujer abusiva. “Sé que tú no le haces nada, hijo, pero no seas cojudo para dejarte pegar por una mujer. Yo soy la única que tengo ese derecho”, le dijo. Javier no le contó nada a su madre.

Pero ese día que aquella mujer le arañó toda la cara con saña, alevosía, ventaja y nocturnidad por el solo hecho que Javier quería acabar con ella, su amigo Pedro, totalmente indignado, le exigió que le dijera quién es esa mujer pegahombres y que si no le decía quién era le terminaba de romper la cara. “Es tu hermana, hermano”, respondió Javier.


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