Es momento de tomar decisiones

El regreso de Luis Carranza al Ministerio de Economía y Finanzas demuestra una vez más la desorientación ideológica y política del aprismo, cuyo objetivo de gobierno es impedir que cambie algo en el país y por cumplir bien su papel de partido subordinado a los intereses empresariales.

| 23 enero 2009 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores |530 Lecturas
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Mientras otras naciones, incluso los Estados Unidos, blindan su economía para enfrentar una crisis económica cuyo tiempo de duración es impredecible, en el Perú se mantiene de manera fundamentalista una apertura de mercado, siguiendo un dogma superado en el mundo, pero protegiendo con dinero público a los llamados “inversionistas”, organizados en la CONFIEP (véase asociación pública-privada y pago de impuestos con obras, entre otros beneficios pro-empresariales).

¿Qué papel puede desempeñar Carranza? El mismo de siempre, impedir que los recursos se orienten a los pobres, protegiendo la caja fiscal para salvaguardar la supuesta “eficiencia” de los capitalistas, que asustados exigen la presencia de un Estado que acusan de proteccionista, si de aumentar salarios y pensiones se trata.

Al Presidente García no le interesa desarrollar el mercado nacional (principal medida para salvarnos de la crisis) y producto de su inseguridad política firma un TLC con EE.UU., sabiendo que los subsidios que impone dicho gobierno harán quebrar a la agricultura y la industria nacional, generando miles de despidos y la precarización de la vida de los más pobres.

La CGTP y la Coordinadora Política Social no cesarán en su leja de los efectos de la turbulencia financiera a los obreros, amas de casa, transportistas, agricultores, desempleados, mujeres, jóvenes, es decir a los ciudadanos de a pie, quienes ante la inacción del gobierno verán disminuir su capacidad adquisitiva y las oportunidades para acceder una vida de calidad.

Sin embargo, somos conscientes que el triste papel de García y su partido seguirá siendo impedimento para lograr una verdadera transformación de la realidad peruana. Por esta razón, la construcción de una alternativa de gobierno desde los sectores populares se hace cada día más urgente.

En el año que comienza hasta el 2011, se definirá el futuro del Perú. Tenemos dos caminos, seguir con el modelo económico impuesto por el reo Fujimori, continuado por Toledo y defendido por García o apoyamos una nueva opción que concrete los cambios que se decidieron en el 2006, pero que fueron dejados de lado por la traición. Es momento de decisiones.

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Mario Huamán Rivera

Mario Huamán Rivera

Opinión

Columnista