Ernesto está en peligro

Daniela se siente importante, atendida; siente que su vida ha encontrado sentido y que los dioses le muestran un camino de sonrisas y de flores, pero que también le ponen pruebas.

| 21 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 784 Lecturas
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Está enamorada y a sus veinte años de edad lo único que quiere es estar con Ernesto. No el Ernesto bobo que alucina que la señora Tania de sonrisa dulce y cabellos que juegan con el viento lo ama cuando al único que ama ella es a su hijo Ernesto. No a ese Ernesto. Daniela está loquita por el otro Ernesto, el joven de La Victoria que, con apenas 27 años de edad y con oficio desconocido, tiene dos carrazos de lujo y la billetera llena de tarjetas de todos los colores.

Hace unas noches soñó que metían a la cárcel a su enamorado, acusándolo de narcotráfico y que ella se quedaba en la puerta del penal llorando con una barriga de ocho meses. Cuando despertó, al toque llamó a Ernesto para preguntarle lo mismo de siempre: “¿Por favor, dime en qué trabajas? Dime para estar tranquila, amorcito”. “Escucha, Daniela, ya te dije que mis padres tienen tiendas en Gamarra y San Isidro; además trabajo es trabajo. Tranquila, amorcito, que todo está bien. En vez de preguntar esas cosas mándame un beso largo por correo electrónico”, le dijo.

Ernesto siempre la visita de noche, con gorrita y lentes oscuros y no baja de su carrazo para nada. A veces, él anda muy nervioso y el otro día de la nada le dijo a Daniela: “Si alguien te preguntara por mí, ya sabes, no tienes que decir nada, absolutamente nada”.

Mientras pasan los días Daniela lo quiere más y le va gustando eso de estar al borde del peligro. Pero a veces llora cuando escucha por ahí que los narcos siempre terminan mal, en la cárcel o asesinados por ahí.

Su madre le preguntó cuáles son las intenciones del chico con ella y Daniela respondió: “Nada, mami, es solo un amigo de La Victoria. Nada serio. ¿Tú crees que yo voy a estar con él? A mí nadie me impresiona con carritos”. “Esa es mi hija”, le contestó Rita, su madre, quien ni siquiera se imagina que Daniela ya sabe que Ernesto es narco y que anda muy temeroso porque ha sido amenazado por unos peces gordos.

(Continuará mañana)


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