Entrevistados

No importa lo que hagas. No importa a qué te dediques ni en qué pienses, si piensas, algunas veces tampoco importa si de verdad piensas, hagas lo que hagas siempre podrás ser candidato a una entrevista: en vivo y indirecto, diferido o en una tipo emboscada mientras caminas o haces lo que dices que sabes hacer.

| 15 noviembre 2009 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 663 Lecturas
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Observo que salir en los medios es una tentación muy grande. Que nos vean, escuchen o lean, salir, la cosa es salir. “Te vi en la tele”, “te escuché en la radio”, “leí tu carta en el diario tal…”, salimos pues y los demás, los otros, comprobaron que existimos, que somos, que aquí estamos con nuestra voz y presencia.

Es bueno, muy bueno por cierto, el desear que lo que pensamos, sentimos o en lo que creemos sea conocido, compartido con los demás, que algunos aplaudan y otros critiquen, que vaya y venga la opinión, que se nos juzgue o califique, o lo que quiera que se dé, ya que al exponernos ante los demás estamos desprovistos de nuestra intimidad y de cualquier mecanismo de defensa.

Una cosa es expresar opinión y defender nuestro punto de vista en un grupo de amigos o en una reunión social y otra el exponernos ante un profesional que tratará por todos los medios de conseguir de nosotros algún gesto o declaración polémica (porque eso es lo que vende), aun a costa de nosotros y de lo que pensamos o queremos defender.

Entonces pareciera ser importante que nos preparemos para cuando se presente la ocasión de ser entrevistados, esto cuando sea posible contar con el tiempo a nuestro favor. En realidad pueden bastar unos pocos minutos de preparación si es que tenemos claro lo que queremos decir, si no es así habría que evaluar el aceptar o no la invitación, por más tentador que pueda ser el que salgamos en el programa de tal o cual periodista famoso. Este mínimo nivel de preparación es necesario también para cuando escribimos una carta a los medios, lo que digamos allí tiene nuestra autoría y quedará expresada nuestra opinión, lo que pensamos, de manera indubitable e imborrable también; la radio y la televisión son de recuerdo fugaz, salvo que hagamos un papelón, el que tendrá más posibilidades de presentarse cuanto menos nos hayamos preparado.

Periodista: ¿Han pensado en exportar sus productos?

Entrevistado: Sí, ya estamos exportando a varios países del extranjero.

Quién declara, porque seguí la entrevista con interés, hablaba de sus productos con amplio conocimiento, aunque hablaba de todo, no tenía un mensaje claro y las muchas preguntas lo empezaron a marear hasta hacerlo desbarrar y dejar en nosotros una imagen pobre, que por cierto no es lo que quiso ni en lo que pensó cuando acepto ir a la entrevista.

Toda entrevista debiera ayudarnos a conocer más profundamente al entrevistado, lo que hace, lo que piensa, lo que siente, saber de él por intermedio del que conduce la entre-vista, quien por cierto se prepara tanto personalmente como con la ayuda de su equipo de producción.

Entonces si no pudimos resistir la tentación y hemos aceptado la entrevista, preparémonos para salir airosos de ella y una buena manera de hacerlo es conseguir que nuestro mensaje se escuche, que lo que fuimos a decir se diga, que los que nos escuchen sepan por nosotros lo que queremos decir y compartir con ellos. Parece fácil, ¿no?


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Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista

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