Entre Velasco y Fujimori

Hay noches en las que pareciera que el presidente sueña con Velasco y amanece sintiendo el mandato de los tiempos que le dice que hay que hacer un país distinto al que le ha tocado administrar desde julio de 2011. Entonces se va a Kiteni a decirles a los peruanos que el gas del Lote 88, ha sido recuperado para el consumo interno y que se construirá finalmente el gasoducto del sur y la planta petroquímica para ayudar a cambiar el modelo productivo basado en la extracción y exportación de recursos naturales.

| 19 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.9k Lecturas
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Es ahí donde hemos visto una derecha entre molesta y burlona asegurando que no se ha recuperado nada porque el gas estuvo siempre en el mismo sitio (aunque no se podía usar) y que no se puede usar la plata de “todos los peruanos” (que son los recursos generados por las operaciones de Petroperú, que el MEF se ha apropiado muchas veces para otros fines) en un proyecto que no tiene mercado asegurado. Más aún, que el tono en que han sido utilizadas las palabras “recuperación” y “cambio de modelo”, tiene reminiscencias velasquistas y de un Ollanta que creían que ya no existe. Algo parecido pasa con los discursos internacionales sobre la integración y con diversas posiciones sobre lo que está pasando en el mundo.

Pero otros días, Ollanta da la impresión de hacer más caso a quienes le aconsejan que lo que debe hacer es preocuparse por ser eficiente ante los desafíos concretos, que eso fue lo que le valió a Fujimori mantenerse tan alto en las encuestas durante más de diez años. Un presidente que logra resultados. Por ejemplo que aparece en la fotografía del rescate de los mineros informales en Ica y que se viste de verde para recibir a los rehenes liberados de Kepashiato. Sumar éxitos, como estrategia de gobierno. Aunque sean hechos sucesivos, sin conexión entre ellos, pero que inyectan optimismo en un Estado que cumple su función, aunque siga siendo el mismo armatoste vetusto y corrupto contra el que votamos en cada elección.

Uno no puede evitar la comparación con Fujimori y la captura de Guzmán, cuando piensa en las dimensiones que se dio a la detención de Artemio; de donde seguramente vino la idea de acomodar la información sobre la liberación de los rehenes de la selva para que parecieran una variante del rescate de Chavín de Huántar, bajo la curiosa forma de un cerco que hace huir a los secuestradores y permite salir a los secuestrados. Ya se sabe que esto último fue una construcción de la propaganda y que el gobierno ha pagado seriamente en credibilidad la comprobación obvia que el cerco nunca existió, que todas las aproximaciones al enemigo fueron desfavorables para las fuerzas militares-policiales y que los trabajadores de Camisea fueron puestos en libertad en una situación de pleno control de los senderistas.

Por tanto, Ollanta debería evaluar los paradigmas de su aún joven gobierno. Lo del petróleo define por fin una ruta que será realidad si no lo obligan a salirse de ella, como ya se ha hecho en otros temas: coca, medioambiente, planificación, etc. Y la eficiencia no depende únicamente de su presencia y voluntad política, porque está de por medio la carga del pasado, la naturaleza de los instrumentos públicos y el tipo de colaboradores que él mismo se ha buscado. Entre una presidencia programática o una mesiánica habrá que optar por una de ellas.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista