Enfriando la economía

El reciente D.U. 037-2008, “para asegurar el abastecimiento oportuno de energía eléctrica al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional”: (i) acepta la existencia de racionamiento eléctrico (“situaciones de restricción temporal de generación”); (ii) encarga a Electro Perú, bajo régimen de emergencia, el alquiler o compra de equipos a diesel o petróleo residual; y (iii) carga el costo (los 6/7) sobre el sector productivo. Semanas antes, mediante modificación de una norma operativa, se había dispuesto que el racionamiento recaiga sobre el sector productivo.

Por Diario La Primera | 26 ago 2008 |    

No queda duda: (1) estamos en la etapa indisimulable de una crisis eléctrica; (2) la preocupación sectorial es disimularla, mediante un lenguaje que evade llamar a las cosas por su nombre; y (3) no pudiendo cargar ya más peso sobre las generadoras eléctricas, es el turno del sector productivo. Hace sólo 4 meses queríamos exportar gas y electricidad. Hoy, no tenemos para nosotros. El gasoducto quedó congestionado en mayo. ¿Tan despistados andamos que no pudimos percibir una crisis ya tan cercana?.

Vivimos la consecuencia de una cadena de desaciertos; de una marcha errática, donde las acciones no se condicen con las expresiones de lo que se desea lograr. Los resultados no sólo son insuficientes; algunos son opuestos a lo que se desea (Debimos reemplazar al petróleo en la matriz energética y hemos reemplazado a la hidroenergía). La única política energética consistente y la que marca el paso de las acciones, es exportar Camisea, como sea.

La energía en el Perú está peligrosa e ineficientemente subsidiada (petróleo, gas, electricidad). La capacidad está estrangulada: gasoducto, líneas de transmisión, centrales de generación. Los proyectos caminan arrastrando los pies y pidiendo permiso: hidroeléctrica de Machu Picchu, modificación de la Refinería de Talara, Líneas de Transmisión, …

Se elude o no se comprende (¿Qué resulta peor?) la raíz de la crisis: precios. Si no se enfrenta el problema, éste se agudizará y el daño se multiplicará. El balance económico del período gubernamental puede oscurecerse y la herencia para quien siga, tornarse pesada.

Los precios eléctricos necesitan cubrir los costos eficientes de inversión y de operación. El nivel de precios del mercado peruano cubre sólo los costos operativos de una turbina a gas que emplee un combustible de muy bajo precio, como es el gas en el Perú. Los precios no alcanzan a cubrir cabalmente su costo de inversión. Menos, alcanzan para cubrir el costo de inversión de un proyecto hidroeléctrico, de una central a carbón o de un ciclo combinado gas – vapor. Así, lo único que vamos a conseguir es crecer en base a turbinas a gas y recortar la vida de Camisea, creando un problema todavía mayor.

Para entender la profundidad de la crisis y el plazo para salir de ella, hay que revisar el Plan (de expansión de la generación y transmisión) que ha sido presentado como solución. Éste, incluye proyectos dudosos y plazos absolutamente irreales. Es el caso de las 3 centrales eólicas de 300 MW cada una, a entrar los años 2010, 2011 y 2012. O el del proyecto de la hidroeléctrica de Olmos, que a medio camino se quedó sin la mitad del agua… Ese plan terminará metiéndonos en camisa de once varas. Desafortunadamente, lo único factible para los próximos 3 años, es más generación a gas; que, a su vez, colisiona con las restricciones del gasoducto, especialmente en su tramo de selva.

Al revisar el cálculo de la reserva, se encuentra que se hace con la potencia instalada de las hidroeléctricas (y eólicas). Es un error conceptual. Así, todos los junios a octubres vamos a descubrir que no llueve. Se debe considerar la potencia firme; ésta, es menor que la instalada y, en nuevas hidroeléctricas, puede ser mucho menor. Así, el sector energía seguirá cumpliendo con enfriar la economía.


    Carlos Herrera Descalzi

    Carlos Herrera Descalzi

    Opinión

    Columnista