En la fase religiosa del suministro eléctrico

En mayo de 2001, ante las crisis de suministro eléctrico en Brasil y California - originadas por la búsqueda simultánea de lo bueno, lo bonito y lo barato – la situación del Perú aparecía muy distinta: tenía 50% de reserva en generación y ningún problema de congestión en la transmisión. Además, Camisea había iniciado su período de construcción. El 05/05/2001, el Notihoy Nº 459 del Ministerio de Energía y Minas, a propósito de Brasil y California, decía: “… las tarifas eléctricas nunca deben bajar de un determinado precio. Ese precio tiene que ser uno que haga atractiva la inversión y que permita que se sigan desarrollando proyectos, porque en el momento que esto no sucede, la inversión se detiene, la demanda supera a la oferta y vienen los racionamientos y las subidas bruscas de precios”.

Por Diario La Primera | 01 jul 2008 |    

El 30% de holgura del suministro eléctrico (50% de reserva real contra 20% de reserva exigida) era sólo aparente, pues en su mayor parte era equipamiento antiguo, apto para emergencias, pero muy caro para atender permanentemente una nueva demanda. La nueva administración del MEM no se percató de ello.

En el año 2004, ya con Camisea próxima a entrar en servicio, apareció la crisis: había suficiente capacidad instalada, pero con muy altos costos de producción. Las generadoras eléctricas ya no deseaban contratos con las distribuidoras. Se dio como explicación el año seco y el crecimiento de la demanda, pero no se dijo que el sistema debe diseñarse a prueba de ello. No era todavía una crisis de suministro; era de precios. Dio lugar a los “Retiros sin Contrato”, a Decretos de Urgencia y a modificaciones del marco legal, mediante la Ley de Generación Eficiente de julio de 2006.

En agosto de 2006 los plazos ya resultaban estrechos para evitar futuros problemas de transmisión; hacía falta una nueva generación eléctrica regional, para aliviar la exigencia sobre la transmisión. Al concentrar en Lima toda la nueva generación eléctrica en base al gas, el gasoducto de Camisea podría congestionarse. Un mayor crecimiento económico del país aceleraría la demanda energética y acortaría los plazos para tomar medidas.

A fines del 2007 apareció la congestión eléctrica en el norte del país. A inicios del 2008, apareció en el sur. A mediados del 2008, apareció en el gasoducto de Camisea. Para el segundo semestre del presente año, podría desembocar en racionamiento, si este año resulta hidrológicamente seco. Hace 2 años, una situación similar aunque más aguda fue descrita en Argentina como la fase religiosa del problema: sólo quedaba rezar para que lloviese.


    Carlos Herrera Descalzi

    Carlos Herrera Descalzi

    Opinión

    Columnista