¿En cuál “sistema” vivimos?

Somos el país con la mayor desigualdad económica de la región (una familia del sector A, en promedio, gana 40 veces más que otra del sector E). Y, también, uno de los de mayor discriminación ¿Acaso un campesino puede ganar un juicio a un gran propietario? Y cuándo se asienta una denuncia en la comisaría ¿se trata igual a la dirigente de un comedor popular de Vitarte que a una ama de casa de La Molina? Además, la corrupción se desborda, la impunidad campea y una ministra llama “honorable” a Mantilla. La programación del canal 7 RTV pareciera ser hecha en Alfonso Ugarte. De otro lado, la actual mayoritaria desaprobación de García y su gabinete así como del Congreso, de seguir creciendo, puede cuestionar la base misma del régimen político.

Por Diario La Primera | 29 set 2008 |    

Aunque, es verdad, todo este escenario coexiste con la tolerancia ideológica (aunque se acosa al IDL no se comete la torpeza de expulsar a Human Rights Watch), existen libertad de prensa, de organización y movilización…y elecciones cada cinco años. De ahí que las continuas huelgas y movilizaciones sociales sirven como válvulas de escape ante la situación imperante. Por eso es tan cínico querer echarle la culpa de la actual situación a las protestas de “los de abajo”.

Esta es nuestra democracia “realmente existente”, de baja intensidad y bastante diferente de aquélla que en los papeles nos dice que “todos los ciudadanos tienen los mismos derechos…y serán tratados de igual manera ante la ley” o aquella otra donde “todos los peruanos tienen derecho a un trabajo digno, a la salud, a una vivienda y a una educación de calidad para sus hijos”. Así, la gran transformación que el Perú necesita, supone desechar el actual “sistema” que se basa en 1) Una democracia sólo para “los de arriba” 2) Una economía sin inclusión y 3) Un estado de derecho sólo en los papeles.

Necesitamos, antes que sea tarde, un real estado social de derecho y una economía nacional de mercado, integrada al mundo globalizado, sí, pero inclusiva y donde el estado cumpla un importante rol promotor. Sin embargo, para eso se requiere un gobierno patriota y verdaderamente popular y una democracia que trate igual a “los de arriba” y a “los de abajo”. ¿Será mucho pedir?


    Carlos Tapia

    Carlos Tapia

    Opinión

    Columnista