Empacando

Mi carro sale a las 4 y media de la tarde. El día está oscuro, qué se vaya ese cielo panza de burro de una vez que necesito ver claro.

Por Diario La Primera | 30 jul 2010 |    

Tengo dos mochilas grandes listas en el piso de mi habitación, y las manos heladas de teclear para que esta columna salga con la sangre en la cara. Me llega cuando tengo que hacer un viaje porque mi gata Fuzzy me hace ojitos de gato con botas mismo el de Shrek. Es como si me dijera: “quédate, estate conmigo que ya no te pido más comidita”. Se ha puesto entre la puerta y mis zapatillas rojas, falta su chaira para amenazarme –después le mando al Gato PoP para que le haga justicia porque creo que hace tiempo que no la ve y por eso está así chicle bomba conmigo, cosa de pussycats, bro-. Lo primero que me preocupa al empacar son los bóxers. Tienen que ser los mejores. Los más resaltantes. Los más malapalafaiters. En segundo puesto, llegan rodando los artículos de primera necesidad y después las ficciones. Me estoy llevando algunas historias de Snoopy, y varios mangas como el Black Jack, ese cirujano dibujado por el genial Osamu Tezuka. Además, mis audífonos para hacer la fiesta en el bus interprovincial, porque son más de 13 horas sentado en un asiento que dicen que gira 150 grados al reclinarse –Había uno de 130 grados, pero la leidi es la leidi, y eso que se acabaron todos los asientos cama, chesumá-. Recuerdo mis viajes interprovinciales, mi padre me llevaba en el regazo, ke cool, qué nostalgia. Los restaurantes entre las carreteras lo eran todo, qué olores, que contraste con el frío, su cafecito con pan serrano, mientras por ahí me sacaba pica algún lomo saltado, y uno que se ponía más chaposo al no poder comer eso. Ok, ya me voy…Les cuento. Fuzzy, con permisito.
Referencia
Empacando

    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

    www.malaspalabras.pe