Ella no está aquí

Yenny tenía 42 años de edad cuando empezó a salir con el joven Marco para olvidar a su marido y mejorar sus días que estuvieron estropeados por la pelea constante con su esposo por la custodia de sus dos hijos menores.

| 03 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 870 Lecturas
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Fue aquella vez en que Yenny y Marco iban al hostal de Tony los lunes por la mañana cuando Marco no tenía clases en la universidad y los hijos de Yenny estaban en el colegio. “Siempre venían a las ocho y treinta de la mañana. Eran clientes de primera y casi parte del hostal, por eso ni siquiera los registrábamos en el cuaderno”, me dijo Tony.

Cierto lunes, la pareja llegó muy sonriente y luego de unos minutos se apareció en el hostal el marido de Yenny con un amigo dispuestos a comprobar que la mujer está faltando a la santidad del matrimonio y así ganarle la custodia de sus hijos en la pelea legal.

“El marido se portó como un energúmeno y me acusó de querer tapar a la señora porque no le permití que subiera a los cuartos a buscarla. Le dije, por su manera de comportarse, que ella no estaba en el hostal y así lo certificaba el cuaderno de registros. Fue a llamar a la policía para registrar los cuartos ocupados del hostal y el agente no encontró a la señora y quiso revisar los cuartos vacíos. Mire jefe, le dije, el permiso de revisión es para los cuartos ocupados. Si quiere ver los cuartos vacíos, traiga otro permiso”, cuenta Tony.

Mientras el policía traía el nuevo permiso, Tony llamó por teléfono a Yenny al cuarto que no estaba registrado en el cuaderno. “Señora, escuche bien, ha venido su marido y ahora está trayendo a la policía para abrir su cuarto y atraparlo con el joven Marco y así ganarle la custodia de sus hijos. Salga rápido. Suba hasta el último piso. Entre a la azotea y cruce al edificio de al lado usando la escalera que está en el piso. El guardián del edificio de al lado es amigo mío y los va a ayudar a huir. Ya hablé con él”, dijo.

El marido llegó con el nuevo permiso y con tres policías además del anterior y registraron inclusive el sótano oscuro lleno de ratas y no encontraron a nadie.

El marido que estaba seguro de haber visto a su mujer entrar al hostal, se acercó a Tony y le dijo: “Eres malo, tú la has escondido”. “Si me hubieras tratado bien desde el principio, te hubiera dicho que ella entró aquí; pero como me trataste mal, ella jamás entró aquí, como pudo comprobarlo la Policía”, le indicó.


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