¿El último gabinete?

Ha dicho Alan García que el lamentable gabinete ministerial anunciado será el último de su actual gobierno.

| 14 julio 2009 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.9k Lecturas
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Con ello, como cuando solemnemente declaró al Perú un país libre de la crisis económica mundial, recae en una tendencia suya a proponer afirmaciones categóricas reñidas con la más elemental sensatez, actitud que suele tipificar un estado de autismo. Faltando aún dos años para el final de su mandato, una señal así no es precisamente alentadora y trae a la memoria su gobierno anterior, marcado también, en su fase final, por el recrudecimiento de un autismo suicida con resultados de catástrofe nacional. No se trata sólo de su inveterada autosuficiencia, patente en su opción por un premier y un gabinete alanizados, sin vocación de concertación y diálogo. Consideramos, ante todo, su orientación estratégica, su adhesión fundamentalista, militante, al neoliberalismo, precisamente cuando éste entra en crisis y es puesto en cuestión a escala planetaria (tal como antes apostó a un populismo estatizante, justo cuando la ofensiva del proyecto transnacional del cual hoy aparece como tardío converso, cerraba toda posibilidad de viabilidad para esa opción). El sentido común indica que, tanto por factores internos como por efecto de tendencias globales, los próximos años serán de agudización de los conflictos sociales. En vez de atenuar aquellas tensiones, García opta por la confrontación. Lo primero que se le ocurrió decir al sutil Rafael Rey es que Simon fue excesivamente dialogante; mientras el inefable Mulder calificaba al equipo como un gabinete de guerra (¿!). Seguramente, teniendo como premier a un cachaco de Palacio, sin mérito intelectual, político o moral alguno; genuflexo frente a García y los grupos de poder, como confrontacional ante la oposición (incapaz de asumir su grave responsabilidad en el desenlace de Bagua, suspendió a parlamentarios que denunciaban ello, mientras hacía ingresar al Congreso a más de 300 nuevos “trabajadores”, entre apristas y paisanos suyos). Ha dicho también García que “el país espera orden e inclusión”. A juzgar por el gabinete elegido (para no decir más de Bagua o El Frontón), ya sabemos a qué “orden” se refiere; y, si se trata de inclusión, aquí no hay nadie a quien “incluir”, como si de un favor se tratase, sino de un reconocimiento de nuestra diversidad, en pie de igualdad, cosa que García parece incapaz de entender.

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Zenón Depaz Toledo

Opinión

Columnista

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