El transporte público

Urbano, masivo para el movimiento de los ciudadanos por su ciudad, nos conduce a la necesidad de entender y aceptar de una vez por todas que la supuesta fórmula mágica de los monjes del neoliberalismo que promueven su famoso mantra, la mano libre del mercado se encargará de solucionar toda ineficiencia e ineficacia ha resultado ser una de las más grandes mentiras universales y en nuestra patria, en lo referente a nuestra movilidad urbana y a las pruebas me remito que ya no hace falta recordarlas.

Por Diario La Primera | 04 set 2012 |    

En los países que han rechazado de plano este dogma, han podido desarrollar un sistema de locomoción urbana digno para el usuario y operador, así como eficiente y eficaz para la ciudad. Hoy, nuestra querida Lima transcurre en una suerte de infierno y su retrato es nuestro caótico tráfico y sobre sus pistas un 90% de conductores con muchas deficiencias en cuanto a destrezas de manejo y analfabetos en cuanto a los fundamentos de la conducción responsable. Este modelo, que ya tiene 22 años, debemos corregirlo, ya no se debe continuar con el modelo de libertad y tolerancia, justamente, es por esa razón que nos lamentamos de lo que hoy tenemos en nuestra ciudad. Se requiere entonces de una mano fuerte y rigurosa. La autoridad debe tener bajo control el trasporte público urbano masivo en los siguientes términos. 1) Debe responder al interés de los MáS, 87% de los ciudadanos requieren de este servicio, no a intereses privados, así se requiera de este sector como socio en este emprendimiento de carácter social por su intrínseca naturaleza. 2) Por eficiencia debemos concentrarnos en los ómnibus de alta capacidad en corredores segregados. 3) Poner en funcionamiento los corredores de movilización pública urbana ya seleccionada, pero con absoluta disciplina y supervisión. 3) Ampliar zonas peatonales en cada centro distrital empezando por el centro de Lima. 4) Como lógica consecuencia de la implementación de una locomoción masiva y ordenada el requerimiento del TAXI, tal como hoy se concibe en nuestra ciudad, se convierte en obsoleta, por consiguiente estaciones para los mismos que por decantamiento se convertirá en un servicio costoso y exclusivo 5) Paraderos en toda la ciudad y de cumplimiento riguroso y nunca más en las esquinas. Hasta mañana.


    Federico Battifora