El sur chico se moviliza para exigir respeto a su dignidad

Hoy se cumple un año del terremoto que asoló a Ica, Pisco, Chincha, Cañete, Huaytará, entre otras localidades. Un aniversario que profundiza el cuestionamiento de un modelo que genera una bonanza ajena a la mayoría de la población y desnuda la incompetencia e ineficiencia de un Estado incapaz de diseñar con los grupos de poder económico, un sistema que aliente la recuperación de la infraestructura y la confianza en la población afectada.

Por Diario La Primera | 15 ago 2008 |    

Ni los grandilocuentes discursos presidenciales ni la constante publicidad estatal pueden ocultar el abandono en que se encuentran los peruanos y peruanas que perdieron a sus familiares y que sólo escuchan, pero no ven en sus vidas, el exponencial crecimiento económico y las donaciones internacionales entregadas al gobierno.

Estuvimos presentes a pocos días de ocurrido el siniestro, llevando la colaboración de los trabajadores afiliados a la CGTP con la finalidad de paliar en algo las consecuencias del terremoto. Nuestras filiales en dichas jurisdicciones efectúan una permanente labor de apoyo a los damnificados, exigiendo también el cumplimiento de los ofrecimientos del mandatario y el uso transparente de la ayuda administrada por el Ejecutivo.

Pese a las declaraciones de una ministra desubicada, las fantasías de unos congresistas oficialistas o los constantes insultos, estuvimos nuevamente en Pisco y Chincha para solidarizarnos con sus justas demandas. En las asambleas de trabajadores y movimientos sociales recogimos sus tres propuestas para que la recuperación de las zonas afectadas se efectúe de manera ordenada y eficiente.

Los pobladores piden una reconstrucción apoyada en un plan de desarrollo regional que promueva diversas actividades económicas como la pequeña y mediana agricultura y otras que brinden un verdadero impacto en su calidad de vida. Asimismo, exigen el mejoramiento de las remuneraciones. No es posible que los empresarios de la agro-industria sigan obteniendo en dichas ciudades utilidades en base a la precariedad laboral, expresadas en las largas jornadas de trabajo y míseros salarios.

Otra exigencia es el combate a la corrupción que se expresó desde el primer día de ocurrido el terremoto, con la irregular compra de alimentos por el SIS, y que actualmente se da con la elección de empresas o personajes que no cumplen con los requisitos o la experiencia para atender una reconstrucción. Estos temas son más importantes que las irrelevantes opiniones de ciertos interesados en ocultar con el engaño, la realidad en que viven miles de familias.

Por estos motivos, la población perjudicada por el movimiento telúrico se movilizará hoy de manera pacífica para demandar al Presidente que cumpla con sus promesas y lo que es más importante, marcharán por su dignidad y el derecho a exigir un desarrollo que se sustente en la justicia social y económica. El Perú respalda su lucha.


    Mario Huamán Rivera

    Mario Huamán Rivera

    Opinión

    Columnista