El sueño de las buenas noticias

¿Qué pasaría si el Congreso decidiera que es obligatorio publicar por lo menos un 50 por ciento de buenas noticias? Un paro nacional de protesta no parece ser una Buena Noticia y por tanto no se hubiera divulgado ni una línea sobre el tema. Es decir, el sueño de, digamos, Jorge del Castillo y su aparato de periódicos y emisoras que a las ocho de la mañana decretaron que el paro había fracasado.

Por Diario La Primera | 12 jul 2008 |    

Este anhelo no está tan lejano ni exótico. El Congreso de Rumania acaba de aprobar que la mitad de noticias difundidas por los medios deben ser “positivas”, disminuyendo a la mitad las nuevas sobre alzas de precios, accidentes, crímenes y desgracias nacionales en general.

Los periodistas rumanos han recibido la disposición con sorpresa y humor porque al asumir el nuevo periodismo occidental postCeacescu descorrieron la cortina de la realidad a los rumanos, mostrándoles el desastre de país que tenían y que la propaganda plena de buenas noticias les había ocultado por años.

“Las buenas noticias son las malas noticias” es una vieja frase que se repite en las redacciones porque, efectivamente, es lo asistemático lo que da vida al tipo de periodismo que cultivamos. La vieja prensa socialista, por ejemplo, carecía del factor Sorpresa porque sólo publicaban lo previsible.

Hay experiencias históricas a la vez que dramáticas. En los Estados Unidos alguien lanzó el diario “Good News” que fracasó pronto por aburrido; y cuando las dictaduras han impuesto el “No News Good News”, los lectores se han retirado porque los medios se convierten pronto en boletines empresariales –como sucede ahora con nuestro canal estatal–.

Esto pasó en el Perú en tiempos de la dictadura militar cuando se inventó el término “parametrado” para notificar a los medios que debían informar “dentro de los parámetros de la Revolución de las FF.AA.” y así evitar críticas “no constructivas”. Lo malo, al igual que en el caso de las Buenas Noticias, alguien absolutamente terrenal debe decidir lo que es “constructivo” o “malo”.

(Pero la verdad es que un poco menos de infortunios, crímenes y desgracias no le vendría mal a la televisión dominguera ¿no creen?)


    Juan Gargurevich

    Juan Gargurevich

    Opinión

    Columnista