El seminario de Vargas Llosa

En ese extraño contrapunto que se produce a diario en el Perú entre la DBA (derecha bruta y achorada) y la DC (derecha caviar), donde la primera ha convertido a Antauro Humala en el primer peligro nacional y ya está pidiendo que lo envíen a la Base Naval y a la vez saluda la “mano firme” (con muertos)

| 22 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.2k Lecturas
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mostrada en Madre de Dios y deplora que se haya derivado en la ruta del diálogo, se pide casi la ruptura de relaciones con Argentina y que vengan todos los barcos e inversiones inglesas que quieran, etc., mientras que los otros ponen la calma: el tema del hermano no es tan importante, mejor es el diálogo que los muertos, tal vez se pudo hacer de otra forma pero no hay que pelearse con Argentina cuando hay temas fronterizos con Chile, etc., digo, en este escenario en que unos parecen más racionales que los otros que definitivamente han perdido la chaveta, de todos modos hay que clasificar el reciente encuentro de liberales en Lima, organizado por la Fundación Internacional para la Libertad presidida por el escritor Mario Vargas bajo el nombre de “América Latina, Oportunidades y desafíos”.

¿Qué clase de reunión fue? ¿Una de la línea dura latinoamericana o de sus rivales moderados que ahora dialogan con Ollanta?

Mirando la composición peruana donde aparte del laureado escritor se escogió como representación mediática a Juan Carlos Tafur (inventor del concepto de DBA), Rosa María Palacios y Augusto Álvarez Rodrich, uno podría decir que había una intención de juntarse por el lado de los menos duros.

Pero esta imagen se destruye cuando se aprecia la composición internacional del evento. Cuatro expresidentes que parecen los de más extrema derecha que se puede encontrar actualmente en el subcontinente: Alberto Lacalle de Uruguay que no le da la mano al presidente Pepe Mujica por “ideologizado” y que fue autor del paquetazo neoliberal de 1990; Vicente Fox de México, con acusaciones de corrupción a cuestas y que preparó con sus desaciertos las condiciones para la actual violencia y la expansión del narcotráfico; Jorge Quiroga de Bolivia, el heredero de la dictadura de Banzer que pontifica de democracia por el mundo contra Evo Morales, y, por supuesto, Álvaro Uribe, el paramilitar presidente que está implicado en innumerables casos de desaparición y muerte, y que luego de tantas peleas y reconciliaciones con Hugo Chávez, llega a Lima a impulsar su derrocamiento.

A este paquete central se agrega el cubano anticastrista Carlos Alberto Montaner, propagandista del exilio de Miami, que ha actuado muchas veces como agente del gobierno de Estados Unidos.

Por esa composición, toda la orientación y los discursos del evento, incluido el de cierre del premio Nobel peruano, se deslizaron al neoliberalismo bruto: una defensa cerrada del libre mercado, como si se tratara de un dogma de fe; una idea de democracia como legitimación del sistema y no como el sistema mismo, y una cruzada contra el populismo entendido como los gobiernos de izquierda y progresistas de esta parte del mundo.

Curiosamente el giro peruano de una fracción del liberalismo que se vio en las últimas elecciones, no se reflejó para nada en el encuentro. Vargas Llosa trató al actual presidente como si fuera parte de su cofradía (aunque él se excusó de estar presente, marcando una distancia).

En el seminario de Vargas Llosa podían haber estado aplaudiendo los achorados más beligerantes que tenemos en el medio, pero no fueron porque están peleados con Alvarito.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista