El sector pesquero a la deriva

Los conocimientos académicos, títulos y pergaminos, para desempeñar cargos públicos, resultan insuficientes si no están acompañados de tolerancia, calidad humana y sensibilidad, para admitir y cotejar la sabiduría de quienes durante siglos, heredan y practican directamente diversas actividades extractivas.

| 28 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Precisamente, es la sapiencia adquirida por la cercanía con la naturaleza, la cual debe alcanzarse a centros de enseñanza, para recién proyectarla al plano científico, muchas veces con cierta tardanza.

En el Ministerio de la Producción, una arrogante Viceministra de Pesquería y a la vez Directora desaprensiva del Instituto del Mar del Perú (IMARPE), viene actuando con autoritarismo y poca seriedad, generando enfrentamientos en la Comisión de Producción y PYMES del Congreso, con los organismos sindicales y en todo el sector pesquero; arguyendo tener conocimientos irrefutables, no acepta ni considera opiniones, ni evidencias de pescadores o pequeños empresarios. El incumplimiento del acuerdo con los merluzeros el 09-04 último, en presencia de la Vicepresidenta, Marisol Espinoza, y el Premier, Oscar Valdés, con quien discrepó luego públicamente en entrevista periodística, denotan escasa seriedad y carencia de ingenio, para afrontar conflictos sociales, que deben solucionarse con agilidad, humildad y responsabilidad. Los argumentos e informes de los pescadores merluzeros merecían escucharse, y confrontarlos con los datos de IMARPE y el sentido común. Las 14,500 toneladas acordadas, debieron establecerse condicionadas a los resultados de las pescas, y a estudios paralelos, a fin de incrementar o disminuir la cuota, u optar por paralizarse la actividad extractiva.

Otros temas pendientes que podrían originar serias desavenencias sociales, no son abordados con prontitud; como el caso de alrededor de medio centenar de embarcaciones de menor calado, entre 15 y 32 toneladas de capacidad en Puerto Ilo, quienes dispuestos a aportar un porcentaje del valor de su pesca, permitirían la consecución progresiva de infraestructura para el consumo humano directo (cámaras de refrigeración, vehículos para transporte de pescado, implementación de las tecnologías del Instituto Tecnológico Pesquero, etc.), pero cuya pesca debe disponerse después de las primeras 5 millas costeras.

Siempre se pretendió una transparente autonomía de IMARPE, lejos de las influencias políticas, empresariales y familiares; lamentablemente la Viceministra, Patricia Majluf, tal vez alentada por su familiaridad con el Presidente del Congreso, que deviene en nepotismo, mantiene el cargo de Directora de dicho organismo, negándole nitidez e imparcialidad. Participar en la dirección del sector pesquero, y a la vez intervenir en las recomendaciones técnicas y científicas de IMARPE, demuestran desorden, intolerancia y despotismo. La verdad, que ante las intervenciones de la Vicepresidenta del país, y del Premier, la señora Patricia Majluf, ya debió presentar su renuncia con carácter de irrevocable, pues no ha sabido actuar con presteza y originalidad, frente a conflictos que han alcanzado notoriedad negativa; y tampoco se ha preocupado de explicar al país, sobre temas como la mortandad de miles de delfines en nuestras costas, la factibilidad de un fenómeno de “El Niño”, o los riesgos por la búsqueda de hidrocarburos en zonas de repoblamiento de mariscos, como en la bahía de Sechura.


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Juan Rebaza Carpio

Mirando al mar