El rey de la yuca

En resumen, el tema del indulto tiene tres perspectivas:

(a) La estrictamente política, que dice que esta es una gracia ilimitada del presidente que puede otorgarla a su real gusto y que en este caso beneficiaría a un expresidente condenado injustamente y que hizo muchas cosas bien, aunque algunas las hiciera mal.

| 13 octubre 2012 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.1k Lecturas
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Esto implica el indulto como corrección del sentido de la sentencia del 2009, lo que es obviamente inaceptable, y la idea de que el actual mandatario actúe como supremo juez juzgando lo negativo y lo positivo del régimen de los 90, antes de decidir. Aunque se dice que estamos ante un trámite de carácter “humanitario”, la verdad es que casi todos los operadores políticos y mediáticos del fujimorismo, y los que dicen que no lo son pero sacan la cara en debates y titulares por el expresidente, vuelven sobre el tema para subrayar el contenido de reivindicación que de todas maneras le asignarían a un eventual indulto firmado por Humala.

(b) La médica o “técnica”, que pretende que aunque no sea terminal o incapacitante, la dolencia de Fujimori es “grave” y se acentúa por el hecho de permanecer en prisión. Los hijos que han provocado el debate del indulto piden un médico que diga que el cáncer que existió y fue intervenido mucho antes de la condena es una amenaza latente de recrudecimiento, lo que es conscientemente inexacto ya que de lo único que podría hablarse es de difusión o extensión del mal, que hasta hoy no ha sido diagnosticado, o de aparición de una nueva neoplasia que tampoco ha sido el caso. Que la zona donde tuvo el cáncer se mantenga sensible y produzca inflamaciones reiteradas no es igual a reaparición de la enfermedad. Todo esto se ha sabido siempre, y que ha habido afán de sensibilizar a la opinión pública dramatizando el caso, también. No es el preso más enfermo del Perú, y dispone de condiciones carcelarias excepcionales y tratamiento médico continuo. Lo que está pidiendo entonces es un tratamiento especial por tratarse de quien se trata, es decir que los médicos incorporen también este dato en su informe.

La ética, que tiene que ver con que el condenado dice no consentir los delitos que le fueron imputados y por los que fue sentenciado. Pero si reclama estar sufriendo una prisión injusta debido a su condición de líder de una corriente política, entonces lo lógico es que cargue con su enfermedad para mostrar a todos que está pagando por sus convicciones políticas. Lo más indigno es que alguien que ha ocupado la presidencia del país asegure no ser culpable de los hechos que lo mantienen en prisión y pida perdón para poder salir por la puerta falsa. Peor aún, hacerlo tratando de dar lástima y dejando en el aire a sus partidarios que se empeñan en darle sesgo político al posible indulto. Pero como toda la trayectoria de Fujimori, aunque Cuculiza diga lo contrario, está marcada por la mentira y la traición (el shock, las privatizaciones, Chavín de Huántar, la persecución de Montesinos, la fuga al Japón y la aceptación de los cargos de corrupción diciendo que lo hacía porque no le iban a aumentar la pena total y le permitía descargarse de responder las preguntas de la Sala), nadie podrá descartar que una vez indultado y sin posibilidad de marcha atrás, el personaje vuelva a hacernos sentir burlados y se marche a ser senador japonés o intente su regreso a la política peruana. Después de todo no en vano fue declarado el rey de la yuca.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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