¿El mercado puede resolver por si mismo el problema del taxi?

En una reciente entrevista radial una reconocida periodista me hizo una pregunta: “¿acaso no es mejor dejar que la oferta y la demanda solucione nuestro problema de taxis? Si se logra mejorar el servicio de transporte urbano, la gente lo preferirá y dado que las tarifas son muy baratas, la natural respuesta del mercado, es que quienes hoy se dedican al taxi, dejarán esta actividad”, sentenció.

| 16 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Para poner en contexto la conversación diré que la entrevista se centró en las medidas que la Municipalidad Metropolitana de Lima llevará a cabo para mejorar el servicio de taxi de nuestra ciudad. Para explicarlas, hice referencia a que el servicio de transporte de pasajeros, al menos el motorizado, tiene dos variables: los servicios de transporte masivo (trenes, corredores segregados y complementarios que atienden más de 15 mil viajes hora sentido) y los corredores de integración o rutas cortas, que a través de buses patrón, sirven demandas menores de desplazamiento; y un segundo elemento muy importante, es el servicio de taxi. Dejando claro esto, procedí a reseñar algunos aspectos de la actual situación del taxi.

En Lima circulan 120 mil taxis inscritos en la Gerencia de Transporte Urbano. Si ignoráramos a los vehículos informales, tanto taxis colectivos como taxistas del “recurseo”, tenemos que en Lima está la mayor cantidad de unidades por cada mil personas (13), en comparación con otras importantes ciudades de América. Pero, la situación es más grave pues se estima que el número de vehículos informales haciendo taxi pueden duplicar al de los informales.

Entre las acciones que se llevarán a cabo una vez que el Concejo Metropolitano apruebe la ordenanza correspondiente, está la implementación de medidas extraordinarias para la formalización y la actualización de la información del registro de taxis.

Primero, al existir tanta informalidad, los precios los terminarán definiendo precisamente aquéllos que no cumplen los requisitos de operación, es decir los informales, y por tanto los formales, deberán bajar sus tarifas, incluso por debajo de sus costos de operación. Así entramos en un círculo vicioso similar a la guerra del centavo en el transporte urbano, en que los taxistas se disputan uno a uno a los pasajeros. En suma, un servicio de mala calidad.

Segundo, tenemos que muchos limeños no realizan una elección del modo de transporte por la calidad, muchos lo hacen por el precio. También están las personas que quieren llegar rápido a su destino y cuentan con un mayor presupuesto, ellas preferirán ir en taxi. Es imperativo promover un servicio seguro, proteger a los usuarios, que no lo olvidemos, son el centro de la intervención estatal en las actividades económicas, a través de los diversos instrumentos regulatorios y de fiscalización. Y finalmente, despejar la calle de la competencia de informales, favorece al verdadero taxista y hace que su actividad sea rentable.


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