El racismo que se esconde en Bolivia

Los negreros, esclavistas, gran parte de los rubios, los terratenientes, quienes han confundido el color de su sangre con el azul de metileno, los pequeños, los ilustrísimos satinases. Están jubilosos por los resultados publicitados por los medios de derecha, en el autollamado referéndum de Santa Cruz, Bolivia.

| 11 mayo 2008 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 597 Lecturas
597

Le oí decir a una estimable dama, de ojos verdes y cabellera lustrosa: “¡¡Qué buena tunda le dieron a ese indio maldito!!”. “Autonomía arrasó en Santa Cruz”, dice el titular de un diario, dirigido por el pequeño. “86 % de los consultados aprobó proyecto”, cita el mismo pasquín.

El llamado estatuto autonómico señala para el Departamento de Santa Cruz la “facultad de crear una policía autónoma departamental”. Cuando discutimos con las etnias de la costa del Caribe en Nicaragua sobre la autonomía de esas regiones, los dirigentes misquitos solicitaron la facultad de tener su propia policía (es decir, el órgano coercitivo del Estado). Yo, en mi carácter de presidente de la Comisión Nacional de Autonomía, les respondí: “eso equivaldría a la fragmentación del país”. Tal facultad no entró en los arreglos.

Otro punto de los terratenientes de Santa Cruz es, ni más ni menos, “Tener potestad legislativa y función ejecutiva sobre el régimen electoral, administración de bienes y rentas, obras públicas, planificación y vivienda. Distribución y administración de las tierras”, etc. Es decir, otra república.

Yo estoy seguro que Evo Morales y la inmensa mayoría del pueblo boliviano prefieren el sacrificio de la muerte a la división de la patria.

¿Quiénes están detrás de este descomunal insaciable y sádico proyecto?

Los terratenientes, por supuesto. Pero no sólo ellos.

También el embajador gringo con una biografía insuperable de separatista. Experto prestidigitador, saca del sombrero repúblicas divididas. Estuvo, entre otros paisajes sangrientos, en Yugoslavia, contribuyó a la separación de Serbia y Montenegro. Se llama Philip Goldberg: Búsquenlo en la Internet, para ser localizado entre los criminales de guerra de los últimos años.

Uno de los eufóricos llegó a la plenitud del placer cuando, no se sabe por qué razón, dedujo que la candidatura del “negro” Obama estaba en las proximidades de la derrota.

Los indios, los negros, los cholos y otros desdichados, objetos de su rechazo y de su odio, están triunfando en América Latina. ¡Qué horror!

En días recientes ganó la presidencia del Paraguay un sacerdote progresista. Cada día es mayor el número de países gobernados por la izquierda. En el avance de cada minuto se pone en evidencia que pasó de moda ser de derecha.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

Tomás Borge

Opinión

Embajador de la República de Nicaragua