El presidente se queda solo

Un 62% de los peruanos, de acuerdo a la encuesta DATUM, cree que Sendero Luminoso le está ganando al gobierno la guerra del Vrae (que ahora se extiende al distrito de Echarate, en el valle del Camisea), 44% considera que la conducción de la intervención militar-policial en Kepashiato ha sido mala y 55% que el gobierno ha enfrentado sin planificación el problema creado a partir del secuestro de trabajadores de las empresas auxiliares del Proyecto Camisea.

| 11 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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El diagnóstico es inapelable, pero viene acompañado de un nivel de aprobación presidencial de 55% (dos puntos menos que hace un mes) y un apoyo a la primera dama de 60%. La contradicción es evidente, salvo que se entienda que estamos empezando a tener miedo del futuro y nos aferramos del presidente como lo único que queda.

La misma encuesta dice que el 60% de los encuestados opinaron que los conflictos sociales se están manejando de manera inadecuada y muy pocos (entre 10 y 20%) desean un segundo año de Congreso encabezado por el oficialismo.

El presidente del Consejo de Ministros Óscar Valdés anda por el 23% de aprobación, menos de una de cada cuatro personas, Pulgar-Vidal en 26% y Castilla en 29%. Todos jalados. Ni qué hablar de los ex del Interior (Lozada) y Defensa (Otárola) que son desaprobados con 45 y 48%.

En otras palabras, aparte del presidente y su consorte nadie tiene fuerza social propia dentro del actual gobierno. Pero aún la buena cifra del primer mandatario se encuentra colgada del aire, ya que no se puede ir muy lejos con opiniones tan negativas en puntos cruciales.

Nunca hay que olvidar que en la elección del actual presidente había un supuesto de que su formación militar y su participación en la guerra interna lo convertían casi en una garantía en temas de antiterrorismo y orden interno.

Esto era una obvia ilusión ya que el material con que ha pasado a contar Ollanta desde el poder, es el de unas fuerzas armadas y policiales atravesadas por la corrupción y el desánimo fruto de los malos sueldos y del maltrato interno. Pero casi se podría decir que quien se creyó más este asunto fue el propio gobierno Humala.

No otra explicación podría hallarse al recurso del “exitismo” y del ocultamiento de los golpes recibidos del enemigo. La esposa del comandante del helicóptero muerto en Satipo tras la caída de la máquina que pilotaba, que denuncia que le pidieron no hacer declaraciones a la prensa sobre las circunstancias de la tragedia, da una prueba rotunda de que al gobierno le han costado más de lo que deberían, los fracasos en capturar a Gabriel y su banda.

Más aún, que una parte importante de las bajas han ocurrido en movimientos improvisados y sin plan de aquel que quiere ganar, arriesga hasta lo temerario y pierde por un escore más abultado.

Nunca el 55% de un presidente ha lucido más aislado. Y haría bien el presidente de tomarlo con suma modestia y conciencia de estar viviendo el peor momento de su gobierno.

Si el primer ministro, el de ambiente y el de economía, salen rechazados, y los de defensa e interior se tienen que ir por la puerta falsa: ¿dónde están las fortalezas del régimen? Tal vez el mensaje que da la gente es que todavía espera algo de Ollanta, pero no lo que le está dando.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista