El poder del nombre

Cuando se puede elegir una palabra o un conjunto de iniciales, todas con la misma longitud fonética, la gente usará la palabra invariablemente, no las iniciales. (decimos A.L. en referencia a América Latina, pero raramente decimos N.Y. refiriéndonos a Nueva York).

| 21 octubre 2012 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 861 Lecturas
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Las empresas están orientadas según una referencia visual: les preocupa mucho que el nombre tenga una buena apariencia y no tienen en cuenta como suena. Sin embargo, los clientes se refieren a las empresas de una manera fonética.

Miren la importancia de saber construir nombres de marcas, los publicistas y creativos desarrollan esta habilidad durante años, es así que marcas muy fuertes que inclusive son líderes del mercado siguen sonando en nuestros oídos, porque ellos saben que si no lo hacen los enviamos a la papelera de reciclaje, es decir los olvidamos.

Miremos ejemplos prácticos: Te invito una Coca Cola, y tomamos una Mirinda, Quién tomó mi Gillette y es una Shick, Tienes un poquito de Ace y nos alcanzan un poquito de Ariel, No masques Chiclets, y es una goma de mascar. Como vemos la marca se comió el producto, si así es por qué es tan fuerte que está grabada en nuestra mente, ya tiene un espacio y apenas queremos algo, automáticamente la jalamos del disco duro.

Las decisiones sobre nombres que se tomen hoy, quizás no rendirán fruto sino al cabo de muchos años. Con un buen nombre el trabajo de posicionamiento se hará mucho más sencillo.

No olvidemos entonces que cuando queramos construir el nombre de nuestra marca, esta debe ser sobria, fuerte, agradable, tener fonética, forma y sobre todo estar enfocada al mercado objetivo que queremos llegar, para que sea aceptada y tenga un espacio ganado. Recuerdo una frase del Dr. Philip Kotler profesor de Marketing: “Las personas no compran productos ni servicios compran marca”.

Efectivamente, hoy más que nunca hemos aprendido a comprar calidad, comprar marca, sabemos que los productos genéricos no crean valor, que los sustitutos no valen nada, podremos por alguna necesidad invariable adquirirlos pero luego vemos que no justificó ello y rápidamente lo desechamos.

Busquemos siempre brindar un producto y servicio de calidad, superemos la expectativa del cliente, que nuestra marca sea fascinante, única, irrepetible, hagamos que nuestro cliente en perspectiva se enamore de nuestra marca y les aseguro que las ventas fluirán solas como reconocimiento a ese posicionamiento.


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Mario Galarza Peña

Marketing & Negocios

mgalarza@mg-group.com.pe

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