El poder anodino

Hace cuatro años, Barack Obama representaba la esperanza que podía verse reflejada en el rostro de muchísima gente que fue a celebrar su victoria y oír su mensaje después de una indiscutible votación. El martes, el mismo personaje apenas si encarnaba la resignación, el miedo a otra era Bush y el rechazo a los defectos de su adversario, lo que además se reflejaba en el hecho de que su triunfo fuera mucho menos holgado y que la faz de sus electores esta vez reflejaba más bien alivio antes que entusiasmo.

| 08 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 738 Lecturas
738

Todavía recuerdo que a fines del 2010, la revista inglesa The Economist escribía que el mayor riesgo de Ollanta Humala, no era que fuese una nueva versión de Chávez o Fujimori, sino que terminara siendo Obama. Quería decir un gobierno gris, sin fuerza para sus promesas, pero que sobrevivía por el temor a lo que pudiera venir después de él. Basta dar una ojeada al Perú de los últimos 17 meses para entender lo que esto significa, guardadas sean todas las proporciones.

Efectivamente hay un estilo del poder anodino que deja las cosas tal como están para intentar mostrarse como una mejor administración y centrar la batería de reformas anunciadas en las elecciones en algunas batallas menores, dejando a la población con la sensación de que lo único de bueno aquí es la aparente falta de riesgos. A su manera Obama iba a hacer una Gran Transformación que decidió no hacerla cuando estaba a la cabeza del gobierno y de pronto, seguramente, vio lo difícil que era intentar el menor movimiento.

Por eso es que uno puede escuchar al líder demócrata volviendo sobre lo mismo en su discurso de victoria al subrayar que quiere trabajar de la mano con Romney y los derrotados del día 6, cuando precisamente el contenido del voto recibido es condenar a los Republicanos no solo por lo que podrían haber significado si regresaban al poder, sino porque en los cuatro años pasados se convirtieron en una fuerza de bloqueo para que Obama no pudiese cumplir el grueso de sus promesas.

¿Cómo es que ahora vas a volver a rendirte frente a ellos, que usarán su poder político (Parlamento) y económico para sabotearte? Pero parece que ya Obama definió su camino como el de un presidente más que logró pasar la prueba de los cuatro años y ahora apunta a los ocho. Por lo demás el futuro de Estados Unidos no da la idea del mejor de su historia: la crisis financiera global que Washington y Wall Street exportaron al mundo en el 2008 y que se convirtió al cabo de tres años en la actual crisis europea frente a una Norteamérica relativamente recuperada, va para adelante y las mejoras en empleo e ingreso de los estadounidenses muestran que se van debilitando.

En política internacional, los Estados Unidos y la OTAN vienen perdiendo la guerra en Afganistán, no saben qué hacer con el problema Sirio y están siendo empujados a meterse en Irán. Es claro que todos estos factores eran más críticos, si se puede, en la propuesta republicana. Pero Obama puede no ser un extremista de derecha, pero obviamente no tiene soluciones para los asuntos claves y está rodeado de economistas neoliberales y halcones diplomáticos y militares que eliminan cualquier esperanza de una ruta alternativa.

El poder anodino en respuesta al radical de derecha es apenas un alivio postelectoral. Y eso es lo que acaba de pasar en Estados Unidos y lo que trata de imitar Ollanta.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

Raúl Wiener

POLITIKA

Analista