El penal de Olic

El partido estaba 0-0. Hamburgo jugaba mejor que Herta Berlín, pero no podía marcar. Jugando de visita el equipo de los “Dinosaurios”, necesitaba el triunfo, pues en los dos ateriores partidos sólo sumó una unidad. Y no sólo Bayern de Múnich se alejaría de la punta, sino que ahora su inclusión en zona de Champions está en duda.

| 17 abril 2008 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 468 Lecturas
468

Pero el juez sancionó un penal a favor del Hamburgo. Ciudad que en 1945 fue la única batalla aérea que ganaron los alemanes.

Se paró frente al balón Ivica Olic. Delantero croata que fue autor de uno de los goles con los cuales su selección venció a Inglaterra 2-0 y prácticamente la eliminó de la presente Eurocopa.

Olic tomó impulsó y trató de colocar la pelota al lado del poste derecho del golero. Pero el balón fue desviado. El meta se había arrojado para el otro lado. Olic se tapó con su camiseta el rostro. Había fallado y el partido seguía 0-0. El técnico Huub Stevens tomó inmediatamente medidas.

Mandó a cambiarse a Paolo Guerrero. Y realizó la modificación. Salió Olic y seguramente su bronca fue más grande. Los comentaristas de la televisión señalaban que Stevens lo estaba lapidando. Que lo “mataba” al sacarlo. Y lo más probable es que sea cierto. Pero un entrenador defiende los intereses del equipo y no de un jugador.

Quizás un entrenador peruano o de esos que suelen llamarse “bonachones”, de los que dicen que son sus hijos los jugadores, no lo sacaba.

Analicemos. Un jugador que pierde un penal está probablemente desconcentrado. Y un futbolista que se va del partido por su bronca, es un elemento menos para el equipo. Y eso lo saben los técnicos.

Los entrenadores son los que viven el día al día con sus jugadores y saben quiénes están aptos para jugar y quiénes no. Muchas veces cuando realizan un cambio, los hinchas de ese equipo no lo entienden. Y creen que otro jugador pudiera ser mejor. Pero el técnico que convivió con ellos en toda la semana sabe lo que hace.

Algo muy similar sucedió en la eliminatoria de 1993. Cuando Erwin Platiní Sánchez desperdició un penal ante Brasil. El técnico Azkagorta lo cambió por Álvaro Peña, pese a que Sánchez era uno de sus mejores jugadores. Cuando esta acción se produjo el partido estaba 0-0 y restaban menos de 15 minutos para el final. Cuando concluyó el cotejo, Bolivia ganó 2-0 con un gol del propio Álvaro Peña.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

Ivlev Moscoso

Opinión

imoscoso@diariolaprimeraperu.com