El papel para el dinero

A José Nelson, el bohemio y dueño de varias esquinas, lo que nunca le faltaba en el bolsillo era un buen rollo de papel higiénico. Podía inclusive olvidarse de su celular; sin embargo, jamás se olvidaba del papel higiénico fuera donde fuera. Cierto día, cuando no encontró el bendito papel, en cuatro bodeguitas de su barrio, creyó que los delincuentes habían descubierto su forma infalible de cuidar sus billetes.

| 05 junio 2012 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores | 852 Lecturas
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Bohemio desde siempre, desconfiado hasta de los bancos más seguros, José Nelson llevaba encima su dinero del mes y lo que le sobraba del anterior. Tenía un vicio: le gustaba beber licor en compañía de sus amigos y casi siempre se perdía en los huariques de los barrios peligrosos en las calles donde se vendían más botellas de cervezas que panes. Usaba el papel higiénico para envolver todo su dinero y dejarlos en los lugares más extraños, cuando los delincuentes estaban a punto de asaltarlo.

Una noche, en unas calles peligrosas del Callao, la combi en la que viajaba fue retenida por diez pirañitas que, armados de cuchillos, pedían a los pasajeros que entregaran todo el dinero. Él envolvió todo su dinero con papel higiénico que dejó caer con discreción debajo del asiento y entregó al ladrón su billetera con diez soles. El malhechor lo levantó del asiento y miró por todos lados. Vio una bola de papel higiénico; pero no se imaginó que dentro podía haber dinero.

Cerca de Gamarra vive un viejo amigo suyo a quien acostumbra visitar los fines de mes para tomar vino y matar la nostalgia. Los maleantes de la calle se dieron cuenta de esta costumbre mensual de los amigos, y decidieron esperarlo en una calle adyacente a la casa de dicho compañero para quitarle su dinero.

José Nelson se dio cuenta que los cuatro lo iban a levantar en peso y, en vez de correr, soltó al piso una bola de papel higiénico y los enfrentó sin éxito con algunas monedas a los maleantes, quienes le despojaron de las monedas y de sus zapatillas de marca extranjera. Así salvó los tres mil soles que le iba a prestar al amigo querido para que se operara. Esa forma de cuidar su dinero lo aprendió de su abuelo, quien le dijo que los ladrones son brutos. “Si tú llevas el dinero en un libro, te salvas, porque ellos le tienen miedo a los textos”, le había dicho. Pero, como esa modalidad se hizo muy popular, imaginó nuevas formas de cuidar el dinero y nadie sabe cómo decidió usar el papel higiénico.

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El Escorpión

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